El nacimiento del país número 193 de Naciones Unidas, Sudán del Sur, no sólo implica la creación de un estado desde cero, sino la reconstrucción de Sudán, el país que se partió en dos para concebir la nueva nación.
No son menores los retos que tendrá que afrontar Sudán, "padre" de la república recién creada. A partir del 9 de julio, día en que el nuevo país celebrará su independencia, los desafíos políticos, económicos y culturales serán para ambas naciones.
El Gobierno de Jartum (capital de Sudán) deberá buscar nuevas fuentes de petróleo pues su futuro vecino se llevará gran parte de las reservas. Además, el antiguo país africano deberá continuar la lucha para resolver la situación de violencia interna, que se concentrará aún más en sus fronteras.
Pese a que la decisión de crear un nuevo país fue tomada en la urnas, la división de Sudán se ve como un retroceso ante los ojos de los analistas.
El director del Centro Cultural Islámico de Colombia, Julián Arturo Zapata, pronosticó el fracaso para la nueva nación. "La fragmentación de África no resiste más. En la nueva nación no hay grandes ciudades ni grandes infraestructuras".
Según el experto, fragmentar Sudán es condenarla a la debilidad, al subdesarrollo y al atraso, más cuando la división se generó a causa del mal manejo que le dieron las administraciones sudanesas a los enfrentamientos entre las tribus.
¿Habrá puja por el petróleo?
Aunque los cálculos petroleros indican que el poder quedará en Sudán del Sur, Juan David Escobar, director del Centro de Pensamiento Estratégico de la Universidad Eafit, asegura que ese país quedará supeditado a Sudán pues el primero no tendrá costa.
"Los oleoductos que sacan el petróleo del sur salen al mar y a su destino por el norte, lo que le da al norte poder para negociar", dijo.
Además del petróleo, a Jonathan Temin, director del Programa para Sudán del Instituto de Paz de E.U., le preocupa la situación de orden público pues hay un frágil acuerdo de paz entre el norte y el sur que acabó con décadas de violencia.
"La violencia local no termina y queda la pregunta de cómo los gobiernos van a coordinar sus esfuerzos para enfrentar este tema. Esta fragmentación puede ser el detonante de una nueva confrontación, por eso el esfuerzo por estabilizar ambas naciones debe ser aún mayor", agregó el experto.
El otro aspecto que definirá el futuro del nuevo país será el papel que jugará el Río Nilo. Egipto se abastece de agua a través de este río y, una vez entre en vigencia el nuevo país, tendrá que negociar con dos países en vez de uno.
Otro afectado es China, que tiene intereses petrolíferos considerables en Sudán y no quiere perderlos. Eso explica la actividad diplomática de las ultimas semanas.
Sudán le garantizó sus privilegios al país asiático y, seguramente, buscará que China invierta en la exploración petrolífera. Sin embargo, otra cosa pueden pensar sus vecinos del sur.
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