Realmente, cuando se sabe que un Padre Jesuita muy prestigioso escribe una carta para que "saquen" de la Universidad de Georgetown a un notable catedrático, y cuando una valiosa dirigente política cree que el ejercicio político es para hacer oposición a ultranza a un ex Presidente, que es el mismo catedrático, uno como ciudadano queda laméntandose de las posiciones bruscas e híspidas de dirigentes que muestran en su malhadado esplendor la ausencia de maduración mental.
La vida es una eterna búsqueda de ser mejores cada día. Algunos dirigentes tienen que preocuparse por zafarse del malgenio en sus interacciones con el prójimo que emulan. Esto es de sana emulación; el ejercicio de la política no puede seguir bajo las atmósferas del ring, bajo las atmósferas del Kid Pambelé o de Mano de Piedra Durán.
Las contrariedades, las diferencias de concepto, así como de acciones en las estrategias de trabajo, son para construir país. Oposiciones cerradas y broncas contra otros es seguir replicando modelos de violencia.
Trabajemos con nuestro estilo. No nos preocupemos tanto por lo que hacen los que no comulgan con nuestras ideas. A los otros hay que respetarlos.
El ejercicio de la Política -así con mayúscula- es de una dimensión tal que no están permitidas, por regla de juego digno, las salidas destempladas y mezquinas.
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