El canje de espías más importante desde el final de la Guerra Fría entre E.U y Rusia se produjo este viernes en Viena, según los medios locales, pese a la falta de confirmación oficial por las autoridades involucradas en la operación.
Hacia las 11:15 a.m. hora local (4:15 a.m. en Colombia) aterrizaron un avión ruso y otro estadounidense en el Aeropuerto Schwechat (el aeropuerto internacional de Viena).
Las televisiones mostraron imágenes de un Boeing 767 de la compañía Vision Airlines, estacionado junto al avión ruso, un Yak-42, en una pista del aeropuerto, con las escalerillas dirigidas al edificio principal, de tal forma que se impedía cualquier imagen del intercambio.
"Según algunos testimonios oculares, el intercambio (de agentes) tuvo lugar (en Viena) mediante un microbús negro", informó la agencia austríaca APA.
Se vieron algunas personas con chalecos amarillos bajar y subir las escalerillas. Algunos testigos dijeron haber visto cómo algunos entraban en una buseta negra que fue de un avión al otro.
Sin muchos detalles
Una vez producido el supuesto intercambio, la nave rusa en la que posiblemente viajaban los 10 agentes expulsados de E.U. despegó de la capital austríaca después de las 5:30 a.m. en Colombia.
Alrededor de un cuarto de hora después el Boeing 767 estadounidense despegaba del aeropuerto austríaco, presumiblemente con cuatro ciudadanos rusos que trabajaban para Washington.
Eso fue todo lo que el público pudo presenciar del mayor canje de agentes entre Estados Unidos y Rusia desde el fin de la Guerra Fría, y uno de los más rápidamente logrados, para no hacer peligrar las relaciones entre Moscú y Washington.
En concreto, ésta es la mayor operación de este tipo desde 1985, en plena Guerra Fría, cuando más de 20 espías cambiaron de manos entre ambos bloques en Berlín.
Las redes de informantes
Hacia fines de junio las autoridades estadounidenses descubrieron una red de informantes que trabajaban para Moscú, y el jueves los diez acusados, tras ser detenidos la semana pasada, firmaron una declaración ante un Tribunal de Nueva York donde reconocen su culpabilidad.
Al mismo tiempo, el presidente ruso, Dmitri Medvedev, indultó a cuatro supuestos agentes condenados por trabajar para Occidente.
El Gobierno de Austria no dio información sobre el intercambio: "No es nuestra historia. Por eso no puedo confirmar ni desmentir", dijo esta mañana Rudolf Gollia, portavoz del ministerio austríaco del Interior.
Según Siegfried Beer, director del Centro Austríaco para Estudios de Servicios Secretos, Propaganda y Seguridad, las autoridades de la república alpina sí han estado informadas.
"En cualquier caso, en estas acciones, los servicios secretos austríacos están informados o incluso participan", dijo Beer en declaraciones al diario austríaco Kurier.
Desde la Guerra Fría, Viena fue y es un centro de agentes secretos, no sólo por su situación geopolítica, como país neutral, sino también por otras condiciones favorables.
"Austria es un espacio importante de operaciones para servicios secretos extranjeros y funciona como un nudo estratégico", indicó el Informe de 2010 del Servicio de Protección de la Constitución de Austria.