Un viajecito nada menos que de 5 horas le tocó hacer a María Mercedes Mora para llegar a la fiesta de sus quince, pero la gala iba a estar rica y ella, por nada del mundo, quería perdérsela.
¡Claro!, no llegó puntual a las 10:00 a.m., como estaba citada, pero a las 12:35 ella, junto a sus padres y su hermanito, cruzó la puerta de las oficinas del Metro, en Bello, y se unió a las otras 315 quinceañeras a las que la empresa del sistema masivo les celebró el cumpleaños.
María Mercedes, vestida de gala rosada, como la mayoría, salió de Caucasia el viernes a las 10:00 p.m. y llegó a Medellín a las 3:00 a.m. Les tocó hospedarse donde unos familiares para esperar la fiesta, hecha con motivo de la coincidencia de sus nacimientos con el mes en el que empezó a rodar el metro, noviembre de 1995.
-Dormimos un rato, nos levantamos temprano, pero la peluquería estaba cerrada para peinarla, todo fue a las carreras-, dijo María Tuirán, su madre, muy agitada y a la vez feliz, porque su sueño era poderle dar una fiesta a su hijita, pero en su pueblo las rumbas están prohibidas por los grupos armados y entonces, ni modo.
-Allá no se pudo, pero acá sí y estamos felices-, dijo la nena, que estudia noveno grado y ya integra la banda sinfónica de Caucasia.
Ella se enteró de la fiesta por una nota que publicó este diario con antelación y llamó para que la invitaran. Entonces fue la 316.
Su padre, Joaquín, estaba feliz y dijo, con un argumento que la verdad no le entendí, que "el primer pie en el metro lo puso Caucasia, porque allá nació la obra".
Miniteca y sorpresas
Cuando esta familia ingresó, ya la fiesta estaba caliente, pues el reggaetón y la salsa romántica sonaban desde las 10:30 a.m., luego de que el gerente del sistema, Ramiro Márquez, les diera un corto saludo en el que comparó el tren con ellas, pues la obra ha sorteado dificultades pero ahí está, firme y creciendo.
A Nora Muñoz, de grado noveno, bellísima y residente en el barrio 20 de Julio, le pareció acertado el símil.
-Sí, porque he pasado por cosas duras, mi padre no quiso responder por mí y sigo adelante-, comentó. Patricia, su madre, añadió que debieron prestarle el vestido porque no tenía para comprarle o alquilar uno.
Estaban felices, pese a todo, como Daniela Sánchez, una de las más bajitas, pero de excelente expresión verbal y claridad mental.
-No nos podemos comparar con el metro porque somos personas y él es algo material, pero sí he ido creciendo con apoyo de mis padres, hay dificultades, pero no para echarse a morir-.
Confesó, además, que ama el metro y que es su transporte favorito. Igual que Mildre Yulieth Ospina, de Aranjuez, y quien aún no sabe si en su casa le harán fiesta, porque cumple los quince el próximo viernes 19.
-Por ahora, me gozo esta fiesta tan linda-, dijo y siguió en su rumba.
Son bellas las quinceañeras. En 316 había de todo: altas, bajitas, delgadas, gorditas, alegres, penosas y hasta extrovertidas. Así como cuando se va en metro, en donde caben todos y en donde viajan, en cada vagón, los infinitos sueños de esta ciudad que las vio nacer y crecer a ellas, las quinceañeras.
Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9