x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Promesas vs. resultados

  • Yohir Akerman | Yohir Akerman
    Yohir Akerman | Yohir Akerman
04 de abril de 2011
bookmark

No soy científico ni pretendo discutir sobre los debates técnicos o químicos. Pero creo en los hechos.

Por eso recibo con escepticismo el anuncio realizado por el doctor Manuel Elkin Patarroyo y su equipo de la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (Fidic), en el cual entregan las bases que permitirían a los laboratorios crear vacunas sintéticas.

Es el síndrome del pastorcito mentiroso.

La vacuna que Patarroyo afirmó haber creado hace más de veinte años, con un gran anuncio con bombos y platillos, para tratar la malaria, la SPF66, que donó a la Organización Mundial de la Salud, es hoy considerada como una iniciativa inactiva.

En 1999, la OMS probó la vacuna en Mozambique y Tailandia, con resultados ineficaces, por lo que dicha organización ya no menciona esa patente en ningún documento.

Lo que durante muchos años fue un factor de orgullo nacional frente a la ciencia mundial, ahora está comprobado que fue una esquiva promesa del inmunólogo colombiano.

Lastimosamente, ni Patarroyo ni nadie ha logrado desarrollar una vacuna contra la malaria que sea efectiva en el porcentaje que se necesita.

Ahora bien, es claro que la ciencia es un ejercicio de prueba y error y que el fracaso hace parte del proceso científico. Pero el malestar de algunos de sus colegas con el doctor colombiano es que éste nunca admitió que su vacuna había sido una figura inactiva o descontinuada.

No se puede decir que Patarroyo sea el científico colombiano más productivo del país, como lo afirmó el editorial de El Tiempo el fin de semana pasado en un texto titulado "Vacunas a la colombiana", pero sí es claro que es el que más manejo mediático tiene.

Por eso, algunos lo identifican como una vedette de la ciencia y no como un científico, pero eso puede ser una exageración.

Ahora bien, es claro que, por un lado, Patarroyo internacionalizó el nombre de Colombia en el ámbito mundial, y, por el otro, su investigación les hizo mucho daño a otros investigadores nacionales, ya que algunos centros de financiación científica perdieron la fe en la ciencia colombiana, por lo prematuro del anuncio de la SPF66 y el desenlace poco efectivo que tuvo ese capítulo científico.

Hoy pocos le creen al doctor Manuel Elkin Patarroyo. Y en eso me incluyo. Pero la ciencia no es de opiniones, sino de resultados.

Muchos establecen que es imposible crear una vacuna contra todas las enfermedades. O que su decálogo de principios que permitiría encontrar soluciones a 517 enfermedades infecciosas es otro fracaso.

Ojalá estén equivocados. Y en eso también me incluyo.

Lo cierto es que el tema de la malaria demostró que Patarroyo es prematuro y precoz al anunciar los logros de sus investigaciones y le ha faltado desprendimiento de su ego para trabajar en silencio y ganar el respeto de la comunidad científica con resultados y no con promesas.

Eso, para sus colegas de la ciencia, es un pecado imperdonable.

Cuando se curen enfermos con alguna de sus vacunas sintéticas, la discusión será otra. Por el bien de la comunidad científica colombiana, y de millones de habitantes en el mundo que mueren anualmente por enfermedades como la tuberculosis, la malaria, el papiloma humano, el dengue, la hepatitis C y la lepra entre otras, esperemos que Patarroyo esta vez esté acertado.

De lo contrario, este doctor seguirá sufriendo del mal del pastorcito mentiroso, el cual como se sabe, no terminó bien.

Sólo el tiempo lo dirá.

¿Buscando trabajo?
Crea y registra tu hoja de vida.

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD