Los recuerdos son imborrables para Efraín Caimán Sánchez . A sus 86 años de edad y todavía empeñado en formar jóvenes, no olvida que el debut en Chile-62 no sólo fue el momento más feliz para él y sus 21 compañeros sino una especie de "cédula de ciudadanía para que el fútbol colombiano empezara a abrir puertas en el exterior".
Él fue uno de los protagonistas de la hazaña de actuar, por primera vez, en un Mundial de fútbol, hace 50 años.
Dice no haber sentido nervios ese 30 de mayo de 1962 cuando se estrenaron ante Uruguay, porque contaban con Adolfo Pedernera , técnico, y José Claudio Constanzo , preparador físico, que "habían estudiado muy bien a los rivales", así haya sido por las referencias de los amigos.
"Así no nos hayan dado ni un bolígrafo para el viaje, el presidente de esa época, Alberto Lleras Camargo, tuvo que parar sus actividades para despedirnos y hacernos recomendaciones", cuenta el exportero de la Selección, quien revela que, por clasificar a ese Mundial, les dieron 1.000 pesos de premio. "Y no llegamos más lejos, primero por física inexperiencia, ya que apenas Maravilla Gamboa y yo teníamos roce internacional, y segundo, por falta de preparación".
Esta Selección realizó 14 amistosos en 1961 y gracias a eso consiguieron el dinero para financiar el viaje, "porque nadie ponía plata".
En 1962 tuvieron tres meses de trabajo. El presupuesto colombiano sólo daba para ir en avión hasta Lima y de ahí en adelante les tocó en bus hasta Arica. Llegaron una semana antes al puerto chileno, donde fueron la novedad pese a que soviéticos y yugoslavos "ni sabían que existíamos", relata el Caimán de Boedo, a quien pusieron así por una canción de la época que sonó en Argentina.
Efraín, a quien le agradaba que le dijeran "el Divino de Suramérica, porque mi nivel fue similar al del español Ricardo Zamora ", dice que Chile-62 "siempre estará en la historia del mundo, porque, así hayamos perdido 1-2 con Uruguay y caído 5-0 frente a Yugoslavia, el histórico 4-4 que conseguimos ante la Unión Soviética fue declarado la página de oro de ese Mundial y eso que pudimos ganarle a Lev Yashin y su corte".
Hoy lamenta que, de ese grupo de 22 jugadores, ya hayan fallecido nueve de sus compañeros, especialmente el Cobo Zuluaga, "quien era un hombre de visión y liderazgo".
Cincuenta años después, el Caimán Sánchez les cuenta, con orgullo a sus seis hijos y media docena de nietos, que "con fútbol de talento y un grupo en el que el sentido de pertenencia y el amor por la Patria estaba por encima de cualquier peso, le mostramos al mundo que el fútbol colombiano sí existía".
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8