Llegar a un volante de F-1 no es tarea fácil y mucho menos si se trata de un colombiano. De ahí que lo hecho por Juan Pablo Montoya sea muy meritorio y hasta difícil de emular.
El solo hecho de tener que contar con un presupuesto cercano a los siete millones de euros, hace casi imposible una nueva incursión nacional en F-1.
Aún así, varios de ellos buscan ese camino, por diferentes vías. Una de ellas es por E.U. aunque, según el especialista Diego Fernando Mejía, es casi imposible llegar y, a lo máximo que se puede aspirar es a la Indy Car, en la cual ya hace carrera Sebastián Saavedra.
Por resultados y campeonatos, los colombianos más cercanos a una silla en la F-1 en su orden son: Ómar Julián Leal (GP2), Carlos Huertas (World Series 3.5) y Óscar Tunjo (World Series 2.0). De esas categorías han salido los tres últimos pilotos campeones del mundo: Sebastián Vettel, Fernando Alonso y Lewis Hamilton.
Se calcula que cada piloto gasta dos años -seis, en promedio-, y cerca de 1.500 euros por campeonato. Las categorías de mayor prestigio son World Series by Renault y GP2. Sentarse ahí vale 750.000 euros, unos 1.500 millones de pesos colombianos.
¿Cuántos pilotos de Colombia, pueden hacer esta inversión, máxime cuando el apoyo es mínimo? Ah, claro, en este caso, por encima del talento, están los euros.
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