La realidad de las Unidades de Cuidado Intensivo en el departamento presenta una saturación de estos espacios, lo que revela que se hace necesaria más planeación en los servicios prestados. Sobre este tema El Colombiano entrevistó a Olga Hernández Ortiz, presidenta de la Asociación de Cuidado Intensivo de Antioquia.
¿Cuál es el panorama de las UCI hoy en la ciudad?
"Hay un aumento en el número de camas en cerca de un 200%, mucho más de las que se necesitaban. Yo calculo que hay aproximadamente 400 en este momento entre Medellín y municipios cercanos. Este crecimiento es el que ha hecho que muchas UCI se hayan quebrado y cerrado.
Y es que el problema actual de salud tiene dos vertientes grandes: el sistema de salud y la planeación, porque ¿vos cómo tenés una UCI en un hospital de segundo nivel? Esos no son sitios ideales para manejar pacientes críticos.
Es que UCI no es tener un sitio con ventiladores. La unidad la hacen el personal, la asistencia de laboratorio, los servicios de imágenes, los especialistas. Por esa razón es que esas UCI que se empezaron a crear tienen muchos problemas, están cojas. Por lo tanto, pienso que no solo es la falta de planeación en una cantidad de camas de cuidado intensivo, en unos sitios que no estaban preparados para tenerlos, sino también los problemas relacionados con todo el sistema de seguridad social y los pagos, los no pos, los servicios de alta complejidad. Todo eso ha impactado en los pacientes".
¿A qué cree usted que se debe esa proliferación?
"Creería que una de las cosas que precipitó esa expansión de las UCI es que los servicios de alta complejidad son lucrativos para las instituciones. Un día de UCI por ejemplo, puede valer, dependiendo de la EPS, un millón de pesos. Las UCI son un servicio de alta complejidad que por la cantidad de cosas que hay que hacerles a los pacientes, insumos y medicamentos, hacen que sea de alto costo, entonces dejan una buena rentabilidad si es bien manejada. Sin embargo, se necesita un número específico de camas para que la UCI dé ganancias y se mantenga con una ocupación del 85 al 90 %".
¿En qué está fallando el sistema de salud?
"Las EPS tienen unos sitios específicos de contratación, entonces ellos primero buscan en sus convenios -que son más económicos-, qué UCI puede recibir el paciente, pero muchas veces esa unidad no tiene las posibilidades de atender al paciente con todo lo que él necesita. Entonces de qué le sirve al paciente llevarlo a una UCI que no le ofrece las calidades que necesita. Para mí todo eso es una mala planeación. En ese sentido, las instituciones que deberían tener UCI son los hospitales de tercer y cuarto nivel, que son los más complejos. Hay que saber que los grados en los hospitales dependen de los servicios que sean capaces de prestar y qué tantas especialidades puedan cubrir".
¿Qué consejo dar sobre la experiencia de estar en una UCI?
"El paciente y su familia están en el derecho de exigir a qué UCI ir, pero las personas eso lo desconocen porque las EPS tienen unas subcontrataciones con ciertos sitios.
La gente debería tener derecho a saber cuáles son las clínicas buenas, con buenos especialistas y buenos servicios. Por ejemplo, un paciente neurológico no tiene por qué ser manejado en una clínica donde no hay neurólogo ni neurocirujano. Todo debería ser más transparente desde la parte de las EPS de manera que atiendan al paciente como deber ser y no como les salga más barato. Es el gobierno el que tiene que poner regulaciones, comprometer las instituciones, y las UCI no calificadas cerrarlas porque los pacientes no se merecen eso".
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