La alta concentración de la propiedad de la tierra, sumado al histórico conflicto rural, ubican a Colombia entre los países con mayor desigualdad en Latinoamérica, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su Informe de Desarrollo Humano Colombia 2011.
Por esa razón el Programa propone cambiar esa estructura y democratizar la tenencia de la tierra mediante una "reforma rural transformadora".
Esto no significa que todas las grandes propiedades deban ser desconcentradas, sino "solo aquellas que no están siendo utilizadas de forma adecuada, como las dedicadas a la ganadería extensiva", que ocupan 31,6 millones de hectáreas, hacen gran daño a la agricultura y están en manos de terratenientes, especificó Absalón Machado, director académico del informe del PNUD.
Una democratización de la tierra, matizó, "generaría menos conflictos sociales, más empleo, más ingresos, más desarrollo humano y daría espacio para que la institucionalización se fortaleciese".
"Si Colombia se quiere modernizar, lo primero que tiene que hacer es acabar con el problema agrario", remarcó Machado.
La reforma rural que plantea el PNUD debe contemplar acuerdos entre el Estado y la sociedad civil, abogar por la seguridad humana, la inclusión de los grupos minoritarios y la generación de confianza de la población hacia las instituciones.
También una política integral de tierras que incluya un mejor uso del suelo y atender al cambio climático, que amenaza a la producción agraria.
El informe
El Informe de Desarrollo Humano Colombia 2011, al que tuvo acceso Efe, afirma que el 52 por ciento de la gran propiedad está en manos del 1,15 por ciento de la población; mientras que el resto tiene solo pequeñas y medianas posesiones.
Esa situación se traduce en "conflictos sociales, desplazamientos forzosos y despojo de tierras", dijo Machado, que no obstante, expone una mejora en los niveles de desarrollo humano respecto a 2003, cuando se elaboró el anterior estudio sobre Colombia.
Según el documento, el índice de desarrollo humano pasó de 0,79 al 0,83 lo que pone al país en el puesto 79 entre las 193 naciones del mundo.
El PNUD determina que el gran factor que frena el desarrollo humano es la alta concentración de la tierra, sumado al conflicto rural y la confrontación armada que vive el país.
"Los que poseen las grandes extensiones de tierra las utilizan como fuente de poder político, y éste para ejercer violencia contra la población con la intención de adquirir más tierras o proteger las que ya tienen, por lo que se vinculan a agentes del conflicto armado", explicó Machado.
Así, el conflicto rural tiene dos dimensiones: la agraria, por los enfrentamientos entre aquellos que tienen la tierra y los que quieren acceder a ella; y la propia confrontación armada.
El informe cifra el despojo de tierras en 6,6 millones de hectáreas, es decir, el 12,9 por ciento de la superficie agropecuaria; de las cuales se han recuperado 495.493 (sólo el 7,46 por ciento).
Y de ese total, el 73 por ciento corresponde a minifundios y propiedades pequeñas de hasta 20 hectáreas.
Como consecuencia, en los últimos 13 años, unos 3,6 millones de personas han sufrido el desplazamiento forzoso, el 65 por ciento de ellas menores de 25 años y el 14 por ciento con menos de 4 años.
A esto se añade "la debilidad institucional del Estado, la falta de servicios públicos y la marginalidad de la población rural", según Machado.
El PNUD entregará este informe, titulado "Colombia rural: razones para la esperanza", el próximo miércoles al presidente Juan Manuel Santos.