Las Olimpiadas de la Fundación para la Investigación y el Desarrollo de la Educación Especial (Fides), que se cumplieron esta semana en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, trascienden el escenario elemental de la competencia.
Ver a cientos de deportistas especiales jugarse toda su preparación mientras participan en una de las 10 disciplinas que comprenden la agenda del encuentro deportivo, resulta emocionante y es una forma de decirnos a los demás que las barreras no existen, que si las tenemos, seguramente son un asunto que habita nuestras mentes.
Hemos visto sus caras invadidas por el esfuerzo y la emoción, cuando practican fútbol, baloncesto, sóftbol, natación, tenis, gimnasia, atletismo, bolos, ciclismo y patinaje, y comprenden que hay dentro de ellos una fuerza que los empuja, y afuera, allí en las tribunas, un montón de amigos, familiares y seguidores que les dicen, con su entusiasmo, que es posible, que lo importante es llegar a la meta.
El ejemplo de los participantes en Fides es digno de admirar y seguir. Hablamos de la entrega, la dedicación, la disciplina, la alegría y el esfuerzo con el que cada uno de ellos asume su reto olímpico.
También nos cabe la enorme admiración por John Jairo Montoya, el periodista de Telecafé, que no permitió que su discapacidad le impidiera cumplir su sueño.
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