Pocas veces se ha visto al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hablando tan claro y contundente respecto de su intención de sacar adelante en el Congreso de su país la aprobación del Tratado de Libre Comercio, TLC, con Colombia.
Las palabras que marcaron una pequeña parte del discurso sobre el Estado de la Unión, a fines de enero pasado, fueron de apoyo a Colombia y a la necesidad de agilizar la aprobación de dicho tratado.
Pero ahora ha usado un verbo que motiva la esperanza de que todo sea una realidad este 2010: presionar.
Y cuando se dice presionar, Obama ha demostrado que tiene liderazgo y firmeza para enfrentar la resistencia que aún persiste en la Cámara Baja, de mayoría republicana, y la pérdida de la supermayoría en el Senado, con el triunfo de Scott Brown, en Massachusetts.
De paso, ha comenzado a surtir efecto el intenso lobby y la estrategia colombiana de traer a nuestro país a reconocidos congresistas opositores al libre comercio y la buena noticia es que el ministro de Defensa, Gabriel Silva, que acaba de regresar de Washington, dijo que los demócratas parecen alentados por la voluntad del presidente Obama de estimular las exportaciones y se refirió a lo productiva que fue su reunión con el senador demócrata Chris Dodd, una voz influyente en su partido. Este es un año electoral en E.U. y eso hace más difícil las cosas.
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