Antanas Mockus, el filósofo y matemático, también es un ser político aunque él mismo critique a las personas que trabajan en esta actividad. Pero sin lugar a dudas su máxima característica es su pasión por el espectáculo. Ha hecho del teatro su forma de vida, algo más o menos normal en cualquier político, aunque en él esté acentuada su pasión por el show o la pantalla.
Repasando su biografía he visto las innumerables ocasiones en las cuales el teatro domina sus actuaciones. En ellas se asiste como a una velada, donde no se sabe si el acto principal es la presentación de ideas o un espectáculo circense.
Recordemos algunos de sus espectáculos: -Bajarse los pantalones frente a un auditorio. -Tocarse los genitales frente a una multitud. -Casarse en medio de un circo, montado sobre un elefante y usar ropa hecha de fique para llamar la atención. -Tirarles agua a la cara a conferencistas en medio de un auditorio (como a Serpa y Lleras de La Fuente). -Ha usado vestidos de superhéroe e improvisado canciones rap. -Ir al trabajo, cuando fue burgomaestre de Bogotá, en bicicleta. -Renunciar a la Alcaldía para lanzarse como candidato presidencial. -Ser vicepresidente de Noemí Sanín, a pesar de que a ella la respaldaban los políticos. -Vincularse a un movimiento indígena para conseguir apoyo político. En fin, creo que estas innumerables tramoyas revelan algo importante de una personalidad débil, melancólica o exhibicionista. Y ante una presidencia de este señor, los colombianos constantemente nos preguntaríamos ¿Cuándo empieza la función? Además, ¿qué pensarán en el mundo entero sobre un presidente tan teatrero o farandulero?
Frente a la espectacularidad de sus escenas, cabe preguntarse si detrás de esto igualmente existe algo de diversión personal. En el campo de su faceta como educador y expositor, hay que aceptar que él es bastante complicado de entender, complicado y rebuscado en la forma de expresarse.
Desde otro ángulo más filosófico, cito apartes de una columna periodística de Alejandro Gaviria, el destacado economista y profesor universitario, sobre el candidato Mockus, donde afirma que éste (Mockus) ha enfatizado un enfoque principista. Opina que este aspirante al solio de Bolívar, primero arrinconó a Samuel Moreno y después pidió la renuncia del Presidente Uribe. Gaviria igualmente le critica a este candidato su egocentrismo moral y por predicar un purismo que él no practicó cuando decidió traicionar a sus electores por vanidad personal, en busca de un atajo a la Presidencia. "Y su queja insinuaba una añoranza por la cacareada restauración moral? Mockus pretende imponerle sus valores a todo el mundo. Esta conducta no sólo es egocéntrica, denota también una tendencia antiliberal. Totalitaria. El fundamentalismo moral es perjudicial?.".
Ahora, para culminar estas facetas escénicas del candidato Mockus, nos muestran el momento conmovedor cuando él le informa a su madre que sufre de la enfermedad de párkinson, como siempre, todo ello acompañado de "cámaras, luces y acción".
Usted lector, ¿lo habría hecho en la intimidad familiar o frente a periodistas?
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