En un gesto que muestra a la vez visión futbolística y gran calidad humana, la Junta Directiva de Millonarios anunció la contratación del profesor Luis Fernando Montoya como Asesor Deportivo del club.
Gran acierto incorporar a un hombre que en solo tres años de ejercicio profesional mostró conocimiento y manejo, al punto de lograr en tan corto tiempo un tercer puesto y un subcampeonato con Atlético Nacional y un campeonato y una Copa Libertadores con el Once Caldas.
Porque incorporan a un luchador de tiempo completo, que no ha bajado la guardia un solo día de los siete años y medio que lleva paralizado del cuello para abajo y que por el contrario se ha propuesto mantener una actividad que envidiarían muchos de los que no tienen limitaciones.
Es profesor en el Politécnico de Caldas (Ant.), en Coldeportes Antioquia, tiene columna semanal en El Espectador y enseña cómo ver y analizar partidos y jugadores a técnicos en formación, en el salón de conferencias habilitado en su casa.
Gracias a la maravilla de las comunicaciones, que permiten ver en directo el campeonato colombiano y los grandes torneos que se juegan en el mundo, tiene perfectamente identificados a jugadores y equipos de Europa y América. Su pasión por el fútbol le ha servido para mantenerse al día y ser una autoridad en todo lo que concierne a este deporte.
Por su casa pasan hombres de fútbol del país y del exterior, que van no solo a saludarlo sino a pedirle consejo y orientación. A pesar de su inmovilidad conserva una gran lucidez mental, es preciso en sus conceptos, tiene muy buena memoria y da sus opiniones con mucha precisión.
Millonarios se hace a un gran elemento que puede ayudarle a reencontrar el camino para volver a sus épocas de gloria. Y con su noble gesto recupera para el fútbol profesional a un colombiano de bien, que con lo logrado en lo deportivo y lo demostrado en su lucha por sobrevivir, dejó de ser patrimonio de Antioquia para convertirse en patrimonio nacional.
El país entero le agradece a Millonarios esta demostración de confianza y apoyo a un hombre valioso, sencillo, generoso y humilde en las buenas y en las malas, que es a la vez un premio para Luis Fernando, Adriana, su esposa y José Fernando, el adorado hijo, la familia del muy bien bautizado por el pueblo Campeón de la Vida.