El manejo responsable de la expedición de las licencias de conducción para las personas que optan por una motocicleta como solución a sus necesidades de movilidad, es uno de los aspectos fundamentales que debe tener en cuenta una normatividad que regule la operación del motociclismo en el país.
Así lo señala Miguel Londoño, gerente de la firma ensambladora AKT Motos, quien argumentó que el caos imperante hoy en la expedición de licencias, en lo que prima el beneficio económico, es uno de los principales problemas que debe enfrentar el sector y una de las causas de la estigmatización del motociclista en Colombia.
Señaló que sería conveniente establecer, como sucede en otras partes del mundo, la obligación de rendir ante la autoridad de tránsito un examen que certifique las competencias del aspirante a conducir un vehículo para maniobrar la máquina, así como su conocimiento en cuanto a las normas y señales de tránsito y el comportamiento en la vía cuando se rueda en estos aparatos.
Responsabilidad de todos
Al señalar como positiva la actitud del Ministerio del Transporte, que escuchó la petición del motociclismo en el país y optó por retirar el proyecto de ley 207 que pretendía regular varios aspectos de la comercialización, aprendizaje y uso de las motocicletas en Colombia, y desarrollar un esquema de mesas de trabajo para concertar una nueva iniciativa, el directivo ensamblador precisó que la base sobre la cual debe partir la nueva legislación es la de la corresponsabilidad. Que en la vía se entienda que el deber de un buen comportamiento no es solo para el motociclista sino para todos los actores que la usan.
Señala que esa legislación debe basar su estructura en la protección al usuario de la vía con base en su nivel riesgo, desde el más expuesto, como es el peatón, hasta los conductores de grandes vehículos, y cada uno también con su responsabilidad en el comportamiento.
En temas puntuales que afectan la movilidad de los motociclistas en el país, el gerente de AKT, señaló que la norma que surja de este proceso de concertación debería, en su criterio, contemplar una clara reglamentación en el uso del chaleco. Que esta prenda, agrega, se use solo en las horas en las que de verdad es necesaria es decir entre las 6 de la tarde y las 6 de la mañana, o cuando condiciones de visibilidad, por ejemplo por lluvia lo ameriten. Además, señaló, no cree indispensable regular el tema del color de la misma, pero sí sus aspectos vitales de seguridad, como los elementos reflectivos que debe contener para cumplir el objetivo de hacer visible al motociclista y su acompañante.
Señaló que también considera necesario que con el fin de propiciar el desarrollo formal de las escuelas de enseñanza de conducción, se otorguen incentivos para su creación, consolidación y profesionalización de esta actividad.
Recuerda que así como muchas marcas, incluida la que orienta, se han dado a la tarea de incentivar el uso del casco y el chaleco, esto se convierta en una obligación y que al vender la moto también el propietario reciba este par de elementos vitales para su seguridad cuando conduce.
Sugiere también que una futura legislación coherente con el desarrollo del sector del motociclismo debe regular los costos de matrícula en el país, que difieren de una región a otra, a través del establecimiento de un valor estándar para este trámite en todo el país.
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