Un ambiente de incertidumbre viven los cerca de 10 mil habitantes de Fortul (Arauca), al completarse ocho días del secuestro de Nohora Valentina, hija del alcalde Jorge Muñoz, secuestrada el jueves pasado antes de entrar al colegio.
Por las calles del municipio, ubicado a cuatro horas de Arauca, la capital del departamento de Arauca, se programan casi a diario una o dos marchas en rechazo a este secuestro y para pedir la inmediata liberación de la pequeña. Ayer, cientos de personas salieron, pasadas las 6 de la tarde, con faroles para pedir que Valentina vuelva pronto a su hogar.
Además de las marchas, unos 2.000 militares de tres batallones se han desplegado en toda la zona. A ellos se le suma el centenar de hombres del Gaula de la Policía.
Para algunos habitantes del municipio, el despliegue militar ha generado cierto temor, ya que según ellos no es usual que el Ejército patrulle día y noche su municipio y tienen miedo de posibles atentados.
Cabe recordar que en la zona hay presencia de las guerrillas de las Farc y del Eln, y que el más reciente paro armado fue hace 15 días.
A esto se le suma que la Policía inició ayer una serie de requisas relámpago en las casas del centro del municipio, lo cual generó más prevención. Por otro lado y sin una razón aparente, el comercio decidió comenzar a cerrar antes de las 7 de la noche.
Juan Sanguino, director de la emisora local, manifestó que este es el momento más difícil que ha vivido el municipio en años reciente y que la comunidad no se va cansar de utilizar los micrófonos de su emisora para pedir la liberación de Valentina.
"Además de un ambiente de incertidumbre, en Fortul hay tristeza, estamos en ascuas esperando que entreguen a la niña", dijo.
Agregó que para el municipio el secuestro de Valentina ya no es un asunto del alcalde Muñoz, porque "la gente ahora lo ve como el secuestro de una hija del pueblo y por eso la consternación es total".
Apoyo eclesiástico
Líderes de la región pidieron que la Iglesia Católica haga una mediación para la liberación de Valentina.
Holder Cáceres Suárez, dirigente político de la zona, instó a la Comisión Nacional de Conciliación y a la Conferencia Episcopal Colombiana para que intervengan en una posible mediación que traiga de vuelta a la pequeña y dijo que con la ayuda del clero colombiano se puede facilitar dicha mediación. Ayer, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ofreció su apoyo.
De igual forma, el alcalde de Saravena, Mario Avellaneda, se sumó al clamor general del pueblo y manifestó que lamenta mucho esta situación y dijo que "todo lo que se haga para la liberación de la niña será es válido".
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