El pie se quedó metido en el pasto y un sonido que lo hizo temer lo peor le siguió. "Creía que era fractura y me temí lo peor: que me quedaba el año sin jugar".
Camilo Pérez vivió, durante varios instantes, el desespero de un dolor profundo traído por una lesión poco convencional. "Fue desgarro del músculo tibial, que es muy raro. Yo creí que me había roto algo cuando eso traqueó. Sí sabía que me iba a perder varios partidos, pero no fue fractura".
Durante un par de semanas, Camilo caminaba en chanclas, con ese tobillo como una sandía, y con tantos colores como la camiseta de un ciclista. "Te da un desespero, te quedas sin moral, sin ganas de nada. No es la lesión más fuerte que he sufrido, pero me asustó". Hoy regresa a la titular un mes después, con toda la intención de no dejarla más.
Camilo vuelve a la zaga en el duelo contra Millonarios, después de ver, desde casa, un mar de errores que se cometieron ante el Cali. En su cabeza está no repetir. "Es uno de esos equipos que te gusta ver jugar, porque no se va a meter atrás. Con ellos hay que tener en cuenta la velocidad de los delanteros, de Edison Toloza y Carlos Preciado, y a Mayer Candelo, un tipo de mucho talento", sostiene el zaguero central, que tomará el lugar de Raúl Cuesta, y hará pareja con Andrés Orozco.
Vida de verde
Camilo hizo parte de una interminable y aún creciente lista de jugadores que salieron de la plantilla de Atlético Nacional en 2010. Unos con una mano adelante, otra atrás. Para él, fue diferente.
"Lo viví diferente a muchos. Tomé mi salida de Nacional con un gesto de agradecimiento, fueron siete años, me dio todo lo que tengo como experiencia, jugar profesional, una cantidad de amigos. Pero cuando vi que llegaba un técnico nuevo, que ya era tiempo de buscar diferentes aires, decidí dar un paso al costado, hablar con los dirigentes. Nacional ya no era para mí", dice Camilo, quien fue campeón en 2005 y 2007 con el verde.
En esta temporada regresó a Envigado, donde jugó en el segundo semestre de 2008. En ese momento no pudo celebrar estar en los primeros lugares, por eso vive con especial emoción lo que hoy se atraviesa. "Ya me tienen con muchas más seguridad, más maduro. Fueron tres años en los que crecí como profesional y persona. Acá estoy feliz".
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