Más vale la cantaleta que el olvido. Pero no se puede dejar pasar por alto la cantidad de muertes en el pasado puente festivo. La mayoría, por una sola cosita llamada imprudencia. No sabemos hasta cuándo estos osados motociclistas van a dejar de estar adelantando vehículos donde no deben y evitar el zig zag entre carro y carro para sobrepasarlos.
No hay cosa que asuste más que el ruido, en máxima aceleración, de una moto, como queriendo decir el piloto ahí voy yo. Hasta cuándo señores van a exponer sus vidas y las de los demás.
Les tocará a los señores del Tránsito entonces ser más drásticos y hacer cumplir como un relojito las diferentes medidas para que al menos los infractores piensen dos veces antes de cometer la falta.
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