Ninguno de los organismos de control (Procuraduría, Contraloría) debe ser intocable. Ni sus titulares. Que la Fiscalía esté adelantando diligencias en la Contraloría no debe motivar que se diga que están en guerra.
Parece haber motivos fundados para investigar cosas en el ente de control fiscal. Un multimillonario arrendamiento para su sede central, por ejemplo.
Según denuncias que ahora se podrían dilucidar, la Contraloría -la misma que debe cuidar que los dineros públicos no se derrochen o se pierdan- es una entidad que no mide muy bien sus gastos. Los listados de contratación de toda clase de actividades y servicios contrastan con la poca eficacia para recuperar el patrimonio esquilmado por funcionarios venales o incumplidores de su deber.
También son delicadas las denuncias de que la Contraloría graba -o "chuza"- sin tener competencia para ello. Por eso, que la Fiscalía investigue.
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