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LA BRILLANTEZ LLEGARÁ

  • JUAN DAVID ESCOBAR VALENCIA | JUAN DAVID ESCOBAR VALENCIA
    JUAN DAVID ESCOBAR VALENCIA | JUAN DAVID ESCOBAR VALENCIA
27 de mayo de 2012
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El hombre no puede recuperar el cabello, que por naturaleza pierde. Porque es una bendición que se ha concedido a las bestias:

y lo que no le ha otorgado al hombre en pelo se lo ha dado en entendimiento.

William Shakespeare en La comedia de los errores , Acto II, Escena 2.

Hace 1.600 años más o menos, Sinesio, una de las cabezas más brillantes de la aristocracia de Cirene, parte de lo que hoy es Libia o lo que quede de ella, exprimía sus neuronas y talento intentando refutar en su " Elogio a la calvicie " la melenuda alabanza que Dion de Prusa había hecho a los bendecidos con una mata de pelo en su " Elogio a la cabellera ".

Sinesio, atormentado por la pérdida de sus tres hijos, y al parecer también de su cabello, se empeñó en luchar contra el ego masculino, que no ha evolucionado mucho con los siglos, y contra la fuerza de la gravedad, que todo lo poco unido a nosotros atrae ineluctablemente a la misma cota que tienen los dedos de los pies, e intentó demostrar que el otoño de nuestras cabezas no es la señal del deterioro del poderoso macho sino el corrimiento del telón que cubre el logro máximo de lo que debajo del cabello habita: "Todos los sabios son calvos. La calvicie es el signo de la razón y la sabiduría", decía Sinesio.

Si nos dijeran desde jóvenes que el precio de la inteligencia era un préstamo de pelo que luego de unas décadas de período de gracia en las que olvidábamos la deuda, a partir de cierta fecha, empezábamos a pagar en pocos plazos y de forma acelerada:

¿Haríamos tanto esfuerzo en sacar buenas calificaciones? ¿Hubiese prosperado la universidad? ¿Hubiese sido la imprenta solo un objeto curioso de museo? ¿Pertenecer a la industria de cepillos y peines hubiese sido más honroso que a la intelectualidad? ¿Habrían sido los mechudos y no los sabios ancianos los designados para dirigir las ciudades griegas? ¿Estarían los hombres lobos en un sitial más importante que Platón y Aristóteles? ¿Tener fuertes folículos pilosos sería más significativo que ser piloso en el estudio? ¿Sería las reuniones del G8 lo más parecido a una convención de Heavy Metal? ¿Habría sido Sansón la deidad de la religión más poderosa de la tierra?

No tengo las respuestas a esas preguntas ni a las que todas las mañanas se hace uno a esta edad: ¿Por qué a mí? ¿Será posible detener esta masacre? ¿Esto será genético o es el champú que me regalaron en diciembre?

A medida que uno envejece hay una contradicción incomprensible. Si uno se va volviendo maduro ¿por qué su pelo se vuelve adolescente?

Como todo adolescente una parte de él quiere zafarse de lo que lo ha tenido atrapado desde que nació, liberarse de sus molestos hermanos y saltar a la aventura extrema sin paracaídas, y otra parte de él no quiere irse porque sigue recibiendo alimento gratis del que lo trajo al mundo.

Será creerle a Sinesio y cada mañana decirse frente al espejo: "hoy estás más inteligente que ayer".

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