Actualmente, es frecuente encontrarse con situaciones de tránsito que pueden llevar a reacciones agresivas, que aparecen muchas veces de manera inconsciente, y que se traducen en maniobras al volante que generan accidentes. De ahí que una de las principales competencias con las que debe contar cualquier conductor es un alto nivel de inteligencia emocional, para enfrentar situaciones de tránsito sin que se conviertan en situaciones personales.Actualmente, es frecuente encontrarse con situaciones de tránsito que pueden llevar a reacciones agresivas, que aparecen muchas veces de manera inconsciente, y que se traducen en maniobras al volante que generan accidentes. De ahí que una de las principales competencias con las que debe contar cualquier conductor es un alto nivel de inteligencia emocional, para enfrentar situaciones de tránsito sin que se conviertan en situaciones personales.
Entre las principales causas de la conducción agresiva se encuentran los viajes cada vez más largos, la congestión del tráfico y el comportamiento de otros conductores. También puede ser causada por el propio estado de ánimo, las reacciones, y la capacidad para afrontar el estrés en la vía.
Algunas conductas frecuentes de los conductores agresivos son: conducir a altas velocidades, pitar frecuentemente, gritar a los diferentes actores de la vía, ignorar las señales de tránsito, no ceder la vía, no respetar la prelación y acelerar cuando se está en un semáforo. Si como conductor se asume frecuentemente una de estas prácticas existe una alta predisposición a desarrollar una conducta agresiva en las vías.
Como conductores debemos contribuir a la prevención de la conducción agresiva comenzando por nosotros mismos, dejando de lado la idea de "llegar primero" o "querer ganar en las vías". La conducción no debe ser una carrera para ver quién llega primero al destino, lo importante es llegar seguro y sin haber afectado o poner en riesgo la vida de otros. Una práctica que ayuda a reducir el estrés en el tránsito es asignar suficiente tiempo para los desplazamientos en las vías.
Un hábito que no debemos descuidar en las vías es ponerse en el lugar del otro conductor. ¿Cuántas veces hemos cometido errores, nos hemos perdido o no hemos estado seguros de dónde girar? En lugar de enojarnos con otros conductores, es importante darles el beneficio de la duda.
Un error frecuente de muchos conductores es tratar de "dar lecciones" en las vías. ¿Qué tal si comenzamos por ceder la vía y agradecer cuando nos la ceden? La conducción tranquila y consciente es el aporte que todos los conductores debemos hacer para que las vías sean espacios de convivencia y los accidentes de tránsito se reduzcan. La responsabilidad es de todos.
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