El barrio Florida Nueva de Medellín se vistió de gala desde tempranas horas porque sabía que recibiría a uno de los héroes de la Selección Colombia en Brasil, Jackson Martínez.
Poco a poco fueron llegando familiares y vecinos a la casa de la familia Martínez. Unos cocinaban, otros inflaban globos. Mientras sus primas elaboraban pancartas de apoyo y agradecimiento al futbolista chocoano. También los niños pertenecientes a su fundación y que algún día esperan emular al gran goleador se embelesaban con los trofeos exhibidos en la sala del hogar.
A su abuela, Encarnación Valencia, se le agitaba el corazón cada que se refería a él y en su voz entrecortada se percibía el orgullo que siente por su "muchacho" como lo llama de cariño. "Le tenemos su comida favorita, el arroz con longaniza, porque él se merece todo por la emoción que nos regaló". Su tía, América Valencia, lo describió como un joven tierno, responsable y que viene de una familia muy unida.
Pasaban las horas y todos se preguntaban en que momento aparecería el goleador. A eso de las 8:00 p.m. llegó y una marea de personas se abalanzó sobre él con gritos de "¡se lució Jackson se lució…". Pese al cansancio que evidenciaba en sus ojos, el artillero agradeció el gesto de cariño. "La verdad no esperaba este recibimiento. No pensé que estuviera tanta gente esperándome. Esa es otra de las bendiciones que me brinda Dios".
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