Una tarde de sábado de una semana reciente, paseaba por los alrededores de la torre Eiffel con mi esposa Ana, y mientras hacíamos fotos para el recuerdo, entendimos porque París es la ciudad del amor.
A eso de las 8:00 de la noche, llegaron parejas de recién casados, aún con sus trajes de gala.
El paisaje se convirtió en una dulce algarabía, emocionante, de trajes largos y esa felicidad tan contagiosa y evidente.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8