Esta es una somera enumeración de las últimas estupideces de algunos compatriotas:
-Por increíble que parezca, en Colombia existen unos pocos personajes dispuestos a rendirle pleitesía al dictador venezolano, mandatario bastante parecido al Hitler de la II Guerra Mundial. Y no son propiamente los empresarios y comerciantes quienes más clamen porque se le perdonen los insultos dirigidos a nuestro gobernante, pues según los expertos, cerca del 80% de las exportaciones a ese país ya se habían recuperado con la apertura de otros mercados. Así mismo, es difícil perjudicar más el comercio bilateral en el momento actual.
De otro lado y aunque parezca extraño, ciertos medios de comunicación mantienen vigente al ex Presidente Samper (el del 8.000) y a la señora Córdoba (Teodora en el computador de Reyes ), reconocidos amigos del mandatario Chávez. Además de estos dos impopulares individuos y algunos pocos interesados en desprestigiar esta Administración (entre ellos la española Salud Hernández) son partidarios de hacerle genuflexiones al conflictivo mandatario.
Y no se necesitan dos dedos de frente para entender que la principal causa del rompimiento de las relaciones con Colombia es impedir, a como dé lugar, que los visiten comisiones que investiguen las pormenorizadas denuncias de Colombia. Además de la cólera a la cual es tan dado ese vecino presidente, él tiene la necesidad de borrar toda huella de su colaboración con las guerrillas colombianas.
-Existe una tendencia generalizada a explotar al Estado, olvidando que el Estado somos todos y que este es un país pobre. Pululan demandas inmensas por todo lo habido y por haber, día tras día los inescrupulosos de turno buscan resquicios para enriquecerse de la noche a la mañana, a la par que exculpan a los verdaderos causantes de sus respectivas desgracias, las Farc y el Eln.
-Aunque el caso de Íngrid nos indigna a los colombianos, ahora sabemos que sus compañeros de cautiverio también marchan tras jugosas indemnizaciones. Y tras ellos, miles de colombianos encuentran en estas instancias, posibles guacas para enriquecerse. Si esos requerimientos siguen pululando, en poco tiempo el Estado estará en serias dificultades económicas.
-Los organismos de seguridad tienen el derecho y el deber de investigar cuando exista cualquier duda sobre las actuaciones de todo ciudadano colombiano o por simples medidas de seguridad y no hay razón para que a unas personas sí se las pueda escrutar y a otras no, así unos sean personajes de alto nivel socioeconómico, político o jurídico.
Sin excepción, todos los países del mundo tienen organismos de seguridad para vigilar la marcha de la nación, incluyendo hasta los jueces más encopetados. Sólo en los países comunistas existen privilegios en este campo para los miembros del partido dominante.
-La Rama Judicial sigue siendo un escollo en el desarrollo nacional, quieren fiscal amigo y ya hasta se oponen a la colaboración estadounidense en nuestras bases militares (hasta en Brasil funcionan).
-Y el colmo de la falta de respeto o charlatanería: que el senador Armando Benedetti, presidente del Congreso, públicamente llame "bobos" a los últimos cuatro o cinco cancilleres de la República.
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