Que hasta la décima fecha de la Liga Postobón II los goleadores del fútbol colombiano tengan un promedio inferior a un tanto por partido, eso da cuenta de un problema grave.
Dayro Moreno (Caldas), Wilson Carpintero (Cúcuta) y Carlos Rodas (Quindío) comandan esta clasificación con siete anotaciones cada uno, es decir, no siempre que actúan celebran. Y un hecho que llama la atención es que dos de ellos son veteranos, una constante entre los 10 primeros de este ítem, excepto Fernando Uribe (Caldas), Jonnhatan Álvarez (Cali) y Antonhy Tapia (Chicó).
El promedio de 2,65 goles por juego que hoy tiene la Liga (218 en 82 encuentros), que es bueno y en el que también hay participación de volantes y defensas, no justifica a los artilleros que exhiben fallas de fundamentación, técnica y capacidad mental para resolver frente a los arcos, así muchos no lo reconozcan y digan que el bajo rendimiento se debe a "las malas rachas".
Como dice el entrenador Nelson Gallego, tras el éxodo de Hugo Rodallega, Falcao García, Teófilo Gutiérrez, Giovanni Moreno y Jackson Martínez, entre otros, en Colombia no hay renovación y hoy se ven las consecuencias.
Cosas del sistema
Jimmy Arango, ex delantero de Nacional, dice que los sistemas tácticos que emplean los equipos en el torneo colombiano dificultan el desempeño de los atacantes: "hay demasiada marca, se referencia mucho a los goleadores".
Y aunque asegura que los trabajos de fundamentación siguen intactos en el país, "por lo menos en lo que hacemos en nuestro club con los volantes 10 y los delanteros", les recuerda a sus colegas que los movimientos en el área y la definición no se pueden descuidar en la preparación.
egún él, hay que hacer repeticiones para que cuando el futbolista se enfrente al arquero rival no se llene de ansiedad y desespero.
A manera de ejemplo, el ahora asistente del conjunto profesional advierte que desde que Víctor Aristizábal dejó el fútbol no encuentra en el medio a un definidor de su clase, con tanta seguridad, convicción y visión para terminar las jugadas.
A propósito de Aristi, quien por estos días se ocupa de su academia de fútbol en Sabaneta, dice que los delanteros son sometidos a mucha presión, a lo que se suma la interrupción de los procesos tanto en los clubes como en la Selección. "A mí me pasó, pero yo contaba con el respaldo de referentes como Valderrama, Rincón, Asprilla, en fin. Cuando yo no marcaba ellos lo hacían. Para el máximo artillero criollo, en los equipos es necesario que los jugadores se conozcan bien en la cancha y fuera de ella y así serán más efectivos en la competencia.
El mercantilismo en el fútbol, en el que los directivos sólo piensan en vender sin importarles que desmantelan los equipos, también le preocupa.
Pero las fallas, confiesa el goleador de la Copa América de 2001, también nacen en la falta de sentido de pertenencia de los futbolistas en los clubes, "ya no lloran la camiseta y les da lo mismo perder mientras nosotros nos queríamos matar en el camerino cuando no ganábamos".
La poca visión de la mayoría de dirigentes colombianos al desperdiciar la sabiduría de hombres que le dieron gloria a sus equipos y que pueden aportar en la formación de jugadores, y la presencia de entrenadores que solo tienen academia y nada de experiencia en el fútbol puro, representan para Aristizábal otros aspectos necesario de cambio.
De lo contrario, los goleadores criollos seguirán con la pólvora mojada y los futuros torneos carecerán de artilleros de raza.
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