Las negociaciones sobre el salario mínimo este año no son nada cómodas. Por un lado, los empresarios quieren un 3,5 por ciento de aumento, mientras que los trabajadores exigen de un 7,85 por ciento a un 10 por ciento.
La amplia diferencia entre las partes llamadas a negociar no solo son en puntos porcentuales, sino que, mientras los sindicatos argumentan que un salario mínimo alto impulsaría la demanda interna, los empresarios señalan que ellos al mismo tiempo tendrían que subir sus precios y reducir su margen de ganancia.
Según expertos, en caso de que la decisión quede en manos del Gobierno, el aumento sería mayor a un 3,8 por ciento, pero no superaría el 5,0 por ciento. César Ferrari, investigador de la Universidad Javeriana, señala que este año, el Gobierno no quiere asumir un aumento del salario mínimo y por eso convocó a la Mesa de Concertación a nuevas reuniones, luego de que la semana pasada no se llegara a un acuerdo.
Ferrari asegura que estamos frente a un Gobierno conciliador, por lo que, si al final le toca decidir el aumento, sería de un 5 por ciento, un punto medio entre lo que piden empresarios y trabajadores.
Stalin Rojas, investigador de la Universidad Nacional, prevé que el Gobierno podría llegar a un 3,8 por ciento o un 4 por ciento. Para Rojas, el Estado es ortodoxo ante las demandas sindicales, además, las expectativas de crecimiento del próximo año serán moderadas por la situación de Europa y un ambiente externo así le puede quitar fuerza al crecimiento.
Hernán Jaramillo, decano de Economía de la Universidad del Rosario, piensa que "como siempre, se va a terminar definiendo por decreto y según la inflación, el aumento estaría en un 3,5 por ciento. El Gobierno siempre ha estado más cerca de los empresarios, que de los trabajadores".
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