Antonio Gaudí quería que en el templo de La Sagrada Familia en Barcelona la luz natural entrara por toda la estructura arquitectónica. Lo hizo para que ella ayudara a los seres humanos a sentir con fuerza a Dios dentro de sí, porque luz y Dios podrían ser definidos por los creyentes como sinónimos.
Luz plena fue lo que percibimos quienes seguimos por televisión la consagración y la promulgación como basílica que de ella hizo antier el Papa Benedicto XVI. Gaudí , de alguna manera presente en el cosmos, debió emocionarse al ver su obra casi que terminada y llena de luz y buena energía.
El estilo de Gaudí es único en el mundo. Se distingue porque sus obras redondeadas se mezclan con la naturaleza y se vuelven expresión sublime. La televisión nos permitió ver La Sagrada Familia desde ángulos que jamás hubiéramos podido alcanzar, sentirnos parte del bosque y las flores y captar la luz que por ellos se filtra.
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