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Helí Ramírez, ciudad, poema y corazón vivo

  • Helí Ramírez, ciudad, poema y corazón vivo
01 de enero de 1900
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De empinadas calles, de casas tejidas con la finura del hilo y el amor; ladrillo, cartón y cemento; canchas atiborradas de jóvenes en los días soleados, fútbol y sueños; poemas editados, y también en la memoria; pinturas en óleo y en acrílico, en grandes y pequeños lienzos, en color y en blanco y negro. Se encontraron en el arte dos que son amigos desde hace tiempo.

Helí Ramírez, el escritor, Fredy Serna, el artista, y a ellos se unió Juan Cano, gestor, historiador y filósofo… Los tres, líderes, cada uno desde distintos frentes, siempre en el barrio, en su barrio. Fredy es pintor de comunas y paisaje urbano, Helí, es poeta y novelista urbano.

Esto es una tertulia. Somos varios los espectadores de sus palabras, sus silencios, sus dudas y certezas. El lugar, un bar en el barrio Castilla llamado La Jíkara, su dueño, un cuentero, Hetor Otavio (Héctor Echavarría), que desde hace meses tiene este punto de encuentro que ahora se piensa como un centro de cultura. Por eso la exposición primera de las pinturas de Fredy Serna, por eso la exposición segunda de los poemas de Helí Ramírez, por eso la presencia de personajes como Víctor Gaviria, Luis Fernando Macías, Juan José Hoyos, Juan Guillermo Arredondo en la inauguración del escritor, un hombre tímido, solitario, lector de las más distintas obras. Un hombre que se siente un afortunado porque ha visto sus poemarios y su novela publicados…

Le dieron el aval, cuando tenía 27 años, Elkin Restrepo, José Manuel Arango, Carlos Castro Saavedra, Miguel Escobar... La Universidad de Antioquia ha publicado su obra desde su Fondo Editorial y desde su revista; y ahora hay un manuscrito que busca editor.

Perdió un libro titulado Canción para cobijar tu cuerpo, estaba listo para publicar, pero fue tirado a la basura junto con otros textos de autores que hacían parte de su biblioteca… En aquel momento fue triste, sin embargo, hoy lo recuerda como una anécdota más en su existencia de escritor y caminante, de observador del barrio que inspiró su obra: Castilla. "La vida es eso, cicatrices", advierte.

Helí Ramírez, este escritor untado de calle y acera, dolido por los muertos cercanos y los que no lo son tanto, se extraña con el reconocimiento que hacen los otros de su obra. No se cansa de decir lo afortunado que se siente. A pesar de que hay cosas que lo molestan, por ejemplo, que se haga sociología o política con sus poemas, cuando para él son un hecho estético. Sin embargo, esto ocurre porque en su obra está la vida del barrio, la construcción de comunidad, los momentos tristes y violentos, los amorosos, lúdicos, felices que han vivido sus habitantes, los niños, los jóvenes, los mayores...

Fue Élkin Restrepo quien lo descubrió. Y Carlos Castro Saavedra le publicó su primer libro en la Editorial de la Universidad de Antioquia, y de paso, le consiguió su primer trabajo: oficios varios en el Seguro Social.

Helí sueña con un hombre nuevo y solidario. Piensa que el arte y los libros son fundamentales para este proceso que libera la mente a partir de la estética. Esta es una conversación informal especial para Generación:

Dice Juan Cano:
"Yo conocí a Helí en el 94, en la Unidad Deportiva en Castilla. Jaime Saldarriaga, un amigo, historiador de la Nacional, lo había leído a él. Me mostró un libro... Leer a Helí era leerse uno la cancha. Era leerme en las calles que siempre recorrí, en los partidos de fútbol, en las recochas de Pedregal y Castilla; era encontrarse con un lugar que siempre he querido y que he construido con la gente de aquí, desde el trabajo popular y cultural. Pero no hablamos hasta ahora que nos presentaron. Sus poemas son lo que yo viví, o lo que vivo o lo que vivimos".

Dice Helí:
"Cuando me entero de la existencia de Fredy, lo primero que yo siento es una alegría inmensa, porque es como si me sintiera acompañado en la elaboración de un imaginario propio urbano. Así como me da alegría cuando me dicen que el hijo del vecino terminó su Ingeniería o se hizo abogado o médico... Yo veo cierta correlación, la diferencia es que yo lo hago con palabras y él lo hace con el pincel, pero veo las atmósferas... Dentro de las categorías de lo estético es valido lo que dicen algunos estudiosos sobre el impacto, porque la obra de arte tiene que producir una emoción a favor o en contra, tiene que producir algo, si yo leo y se me olvida, ahí no hay nada, si alguna emoción me produjo, si me conmovió interiormente, si movió mis entrañas, algo debe haber ahí. Y eso me ayudó a afirmar esa correlación con lo que Fredy hace y lo que yo hago también. Y pienso que no somos los únicos, debe haber muchos Fredy y muchos Helí...".

Dice Fredy:
"Yo supe de Helí en 1992-93, en la Universidad Nacional en un seminario de Semiología: yo planteé hacer un ejercicio de reinterpretación del entorno y los profesores Jorge Echavarría y Jairo Montoya me guiaron y me invitaron a leer un poeta de Castilla -¿hay allí poetas? me pregunté. Fui a la Librería Continental y encontré el libro En la parte alta abajo, y me pareció maravilloso. Empiezo a leer los poemas y empiezo a reconocer las calles, las palabras, las imágenes. Dije, este habla sobre lo que yo quiero pintar...".

Dice Juan Cano
"Helí toca nuestras vidas, nuestras vidas populares, de barrio, de pequeños pueblos. Logra tocarnos desde el adobe. Cuando uno dice cuáles son los colores de la ciudad uno dice el rojizo de los adobes, el verde de las zonas verdes, el gris del sur de la contaminación, el amarillo de los taxis; Helí logra meternos en el adobe, logra meternos a la casa y sacarnos a la acera y ponernos a vivir en lo que hemos vivido todos los días de nuestra vida. Helí nos incluye en la historia de nuestros barrios, nos hace vivos, nos permite ser nosotros, ser importantes en la historia de la construcción de la ciudad".

La urbe
¿Qué significa la ciudad para ustedes, cuando sus obras nacen de ella, de su alma y su ser profundo?

Dice Helí:
"La ciudad para mí es un medio de conocimiento, de realización, de búsqueda personal material y espiritual. Es vivencia. La ciudad es un poema. Es un poema por sus cosas bonitas y feas...".

Dice Juan Cano:
"Es una bella puta ciudad. Es una ciudad de contrastes, es una multiculturalidad donde nos queremos y también nos odiamos; es un espacio donde se nos permite construir vida, en medio de la interculturalidad, es conocer qué traemos los unos y qué pueden brindar los otros; la ciudad es una lucha permanente, diaria, representada en nuestros barrios populares, porque desde ahí es que hablo, desde ahí es que me interesa y me gusta: tenemos una misma normatividad y valores internos en nuestras comunidades, que nosotros tenemos que hacer valer para ser incluidos nosotros mismos. No podemos pensar en qué nos va a devolver una Administración, tenemos que trabajar con nuestros propios recursos, hacer e incluirnos nosotros mismos. La ciudad debe romper las barreras, esas fronteras imaginarias, y así poder cruzar de un lado a otro, porque somos parte de ella".

Dice Fredy:
"La ciudad es como mi casa. Pero es una casa de todos. Cada barrio es una casa y Medellín es un solo barrio, y ese barrio lleno de zonas, tiene calles y casas, y dentro de ellas hay salas y alcobas; aquí pasa lo mismo que pasa en el país, tenemos los mismos problemas de convivencia, existe la misma multiculturalidad. Es una casa que uno aprende a querer, que se hace todos los días. Es una ciudad que nunca para de crecer hacia fuera y hacia adentro. Un espacio que se construye y se destruye y se vuelve a construir. Cuando yo empecé a pintar la ciudad, yo simplemente actuaba como un constructor, revuelvo la pintura como se revuelve el cemento y la arena, pongo las manchas de color como se ponen los ladrillos. Para pintar un muro no pienso en cómo pintaba Leonardo (da Vinci) ni cómo mezclo el azul y el amarillo, sino cómo pongo primero el cemento, el ladrillo y después revoco y después pinto y cambio de color. La ciudad me ha enseñado a pintar, técnicamente, conceptualmente, formativamente. La calle es la que me ha enseñado todo".

¿Helí se considera un poeta urbano? Tal como lo definen amigos y críticos?

Dice Helí:
"Yo no lo he considerado. No lo había pensado, ni lo pienso. Yo sigo concibiendo mi escritura como inicialmente, un ejercicio o una actividad personal sin pretensiones de ninguna índole y menos de las que ustedes me dan. Yo nunca me identifico como escritor. La publicación de mis primeros poemas fue una sorpresa para mi familia y para mis vecinos...

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