El reto que asume EL COLOMBIANO, al iniciar la cuenta regresiva hacia la celebración de sus 100 años, es el de reinventarse.
En medio de las voces agoreras que pregonan el final de la prensa, grandes periódicos en el mundo han sacado su casta para mostrar su vigencia como medio de comunicación, poniéndose a tono con el espíritu de una época marcada por la tecnología y la innovación.
Todo se ha vuelto reciclable en el mundo de hoy. Cada vez las cosas duran menos. Parecen estar hechas para ser reemplazadas, pero grandes diarios, esos que tienen sus raíces en los primeros años del siglo pasado, están mostrando que tienen recursos y razones para mantenerse y proyectarse.
Exhiben ante todo el valor de la credibilidad, cultivada como un principio esencial a su función informativa y formativa. Ante la volatilidad de los mensajes digitales, como plumas que se dispersan por el aire sin control, la palabra escrita está anclada en la credibilidad que le da permanencia, como testimonio de hechos reales que han sido verificados por profesionales, en forma previa a su difusión.
Y ante la proliferación de informaciones - en esta aldea global que previó Mcluhan- y dada la multiplicidad de formas para acceder a ellas, la prensa escrita les aporta a sus lectores un valor adicional: el criterio para seleccionar lo que verdaderamente vale la pena ser comunicado, en el proceso de convertir la información en conocimiento útil a partir de valores agregados.
En efecto, a partir de la jerarquización de su primera página, cada día un periódico pone ante los ojos de sus lectores, con un criterio profesional y especializado, lo más importante del acontecer local, nacional e internacional.
En el caso de EL COLOMBIANO hay que agregar un tercer valor específico de esta casa periodística: su tradición como vocero, representante y defensor de los más caros intereses de la región, en lo que es también afín a su defensa de las instituciones, de la democracia y del bienestar de la Patria.
Los 100 años de EL COLOMBIANO, que celebraremos dentro de un año, serán una oportunidad coyuntural única para que esta casa periodística se proyecte hacia el futuro para demostrar, como dijo el poeta, que lo que el árbol tiene de florido vive de las raíces que tiene sepultadas.
A eso le apostamos. Y de ello da cuenta este especial de los 99 años. Para que en nuestro aniversario número 100 tengamos un nuevo rostro que acompañe nuestra reinvención como empresa periodística.
Para eso contamos con la tecnología necesaria, con la capacidad editorial y gerencial y con una redacción profesional y robusta, mezcla de juventud y veteranía, con grandes fortalezas para la generación de contenidos, que hoy llegan a los lectores a través de múltiples modelos periodísticos, en plataformas impresas y digitales, con el respaldo de una marca comprometida con el país y que ya tiene un lugar en el corazón de los antioqueños.
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