Las obras del pintor antioqueño Diego Cano, que se exhiben hasta el 5 de octubre en el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, hacen fuerza para salirse de la pared. No se conforman con tener largo y ancho y por eso consiguen también volumen, a un paso casi de tener vida.
Su muestra, denominada Transparencia de la memoria , va desde la pintura plana hasta lo tridimensional, "en un recorrido con abstracciones totales con sugerencias de figuración", según explica este maestro en Artes Plásticas de la Universidad Nacional, que vive en Bogotá.
Plafones, tornillos, aparatos viejos, pedazos de puertas y otros desperdicios que encuentra en la calle "se ennoblecen", dice él, es decir, recuperan utilidad a la hora de representar conceptos completamente nuevos que el artista quiere expresar
"Es inevitable, por ejemplo, no ver el plafón porque lo que no quiero es mentir ni esconder el objeto. Yo creo que hacer arte es un acto de honestidad, más que querer endulzar ojos o gustos. Hay que inquietar un poquito", asegura el artista.
Dentro de esta muestra cargada de abstracción, fuerza y hostilidad encontramos obras como Réquiem , que representan "un inevitable pensamiento con la violencia que se volvió algo cotidiano, un dolor que ya no se nos quita de la piel", expresa.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8