Como verdaderos depósitos de basuras lucen algunas quebradas de Medellín. Balones, zapatos, cajas de aguardiente, pedazos de madera, escombros y hasta colchones, son, entre muchos otros, residuos que la gente deja indiscriminadamente en los cauces de agua.
La situación es preocupante y varios lectores expresaron a Zona C su malestar por esta amenaza ambiental.
Hernán Escobar, presidente de la acción comunal del Danubio, ratifica que en varias oportunidades han acudido a las autoridades para que resuelvan las condiciones de la quebrada Campo Alegre en La América, pero la respuesta siempre es la misma: "No hay presupuesto".
Si bien nunca ha llegado a desbordarse por causa de las lluvias, los insoportables olores y la aparición de toda clase de bichos irrita a los vecinos.
No muy lejos de este lugar, la quebrada Ana Díaz, que pasa por el sector de Santa Mónica, se ha desbordado en varias ocasiones y se encuentra quizá en peores condiciones.
Harold Mejía, habitante del sector, defiende a la Administración Municipal. Según él, son quienes más insisten en concientizar a las personas de cuidar estas aguas para evitar inundaciones.
EL COLOMBIANO recorrió las quebras que se encuentran más vulnerables.
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