Las investigaciones adelantadas durante más de tres décadas y las coincidencias con estudios que muestran que el 71 por ciento de la gente no siente compromiso por su trabajo y lo ven como un medio para vivir, ha llevado a Roberto Rabouin, vicepresidente Académico de la escuela de negocios Aden, ha plantear la necesidad de inyectarle fuego y pasión a las compañía actuales y del futuro.
El exbanquero y experto en liderazgo empresarial, quien recientemente inauguró la sede de Aden en Medellín, habló con El Colombiano de su teoría y dejó algunos consejos a los empresarios.
¿De dónde sale la tesis de que falta fuego en las empresas de hoy?
"Hubo un tiempo en que lo central era lo corpóreo y en los primeros momentos de la economía para los fisiócratas el valor estaba en la tierra. Luego hubo un salto hacia la necesidad de generar flujos financieros, aspecto que va asociado al agua y más tarde pasamos a la era del conocimiento, es decir mientras que detrás del flujo financiero aparecen las ideas creativas y la innovación que son conceptos asimilables con el aire. Pero lo que ocurre hoy es que la gente no nos está entregando todo lo que debería entregar y pensar que en una organización de cada diez trabajadores siete no están generando ningún tipo de vínculo o entusiasmo, es una pérdida de energía muy grande".
En nuestras sociedades se habla de "ganar el pan con el sudor de tu frente"
"Sí, pero trabajar para ganar dinero es lo más pobre que le puede pasar al ser humano. A mí claro que me encanta la plata, pero una cosa es que a uno le guste la plata y otra trabajar por la plata. Levantarse en las mañanas pensando que el único sentido de lo que hago es el milagro del día 30, es terrible. Tenemos en el chip original un sentido de trascendencia y no lo está encontrando, es decir nos hace falta el cuarto elemento, el fuego".
¿Cómo activar ese chip en las empresas?
"Es muy complejo cuando uno trata de armar un mapa para definir estas cosas, pero hay tipos de empresas, como las familiares en las que deberían verse mayores niveles de compromiso pero carecen de herramientas de gestión y hay más personalismos que toman tintes autoritarios. Hay otras compañías, grandes o medianas, con niveles de compromiso superior que otras, con políticas de respeto por la gente, código de ética y planes de desarrollo personales. También sucede que en las empresas grandes, el empleado cae en una suerte de anonimato, y de otro lado están los ejecutivos muy preocupados por lo numérico y descuidados en lo personal. El error de la mayoría de los gerentes es que cree que la relación con los colaboradores es de tipo comercial, es decir te pago un salario y te pido que hagas una tarea".
Pero se necesita una chispa
"Los seres humanos vamos incorporando herramientas a lo largo de la vida y si con eso soy exitoso, el pensamiento tradicional diría ¿para qué cambiar? Creo que para trabajar en esta línea lo primero es la formación en conducción y hay algo que deben entender los ejecutivos es que la materia prima con la que trabajan es el ser humano y no los colaboradores, clientes o proveedores, entonces hay que entender cómo funciona la gente, pero los gerentes están formados en temas técnicos".
¿Los jóvenes están llegando con fuego a las empresas?
"Aquellos gerentes que no hayan mutado de la gerencia mando-control al liderazgo le van a restar capital humano a las compañías. Se está demostrando que la nueva generación no es tan proclive a aceptar ciertas cosas y tienen más claro el balance de vida personal que familiar y en las organizaciones todavía impera aquello de que primero está el trabajo y si te queda tiempo has algo con tu vida, pero las generaciones jóvenes no están dispuestas a eso. Además, está cambiando la ética del trabajo y el compromiso con ciertas causas y los chicos hay no quieren trabajar en empresas contaminantes, cosa que hace 20 años era impensable, así que el proceso será largo y se irá decantando".
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