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En el sexo no vale la pena engañarse

El consumo innecesario del sildenafilo y su similares puede tener complicaciones en el desempeño sexual.

  • En el sexo no vale la pena engañarse |
    En el sexo no vale la pena engañarse |
18 de agosto de 2012
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La alerta la hicieron los científicos de la Universidad de Texas: el uso lúdico o recreativo de pastillas como Viagra, Levitra o Cialis, creadas para tratar algunos casos de disfunción eréctil, termina por afectar el desempeño sexual de los varones.

Y vea usted, no se trata de un asunto físico, sino mental, pues el estudio, que incluyó a 1.207 jóvenes universitarios (divididos entre no consumidores, consumidores recreativos y consumidores por motivos médicos), encontró que si bien se presentaban erecciones normales, en aquellos que hacían uso de la medicación por puro gusto se presentaba una mayor desconfianza en sí mismos y en la seguridad de mantener la erección.

“Hay un número cada vez más elevado de hombres que están tomando estos medicamentos pensando en mejorar su desempeño sexual, pero pueden estar cometiendo una equivocación a largo plazo”, opina la psicóloga Andrea Betancur, quien en su consulta ha visto casos donde la confianza total está depositada en la pequeña pastilla azul que hizo famosa la farmacéutica Pfizer y que fue patentada en 1996, revolucionando el campo del sexo en la tercera edad, en primera instancia.

El símil podría ser como el de las gafas: usar lentes sin necesitarlos crea ojos perezosos, tomar Viagra sin necesitarlo puede crear un órgano sexual perezoso... y no precisamente el pene.

Un asunto de cabeza
“El órgano sexual más importante es el cerebro”, dice la sexóloga Carolina Londoño, de manera que esos placebos lo que hacen es engañarlo.

“El Viagra y sus similares están indicados solo cuando los problemas de erección se encuentran en fallas vasculares”, agrega la experta, pues estas pastillas son conocidas por su efecto vasodilatador, lo que permite que los cuerpos cavernosos del pene se llenen de sangre y se permita la rigidez necesaria para el coito.

“Pero si el problema no es por vasculatura, el Viagra no sirve para nada y lo que crea es una falsa seguridad que se pierde al no consumir la pastilla”, anota la especialista.

Y, aunque la investigación de los científicos de la Universidad de Texas estudió la respuesta sexual de jóvenes que en promedio tenían 21 años, los hallazgos son aplicables a otros grupos etáreos: “Le puede pasar a cualquiera de cualquier edad que consuma estos medicamentos sin necesitarlos”, concluye la sexóloga.

Placer, adicción y riesgos
El estudio reveló, además, que entre los consumidores ocasionales hay una menor satisfacción sexual, relacionada igualmente con la idea de no lograr una erección deseada, pese a tener una normal, lo que genera frustración en los varones.

Por su parte, el toxicólogo Hugo Gallego Rojas señala que esa necesidad de consumir la pastilla es denominada dependencia psicológica.

“El individuo no tiene una dependencia física por el medicamento, porque este no lo crea, pero su mente sí se lo pide”, explica.

Al hablar sobre los riesgos que pueden acompañar la ingesta de estos productos para el tratamiento de la disfunción eréctil, Gallego desmiente que puedan causar crisis de hipertensión, pero confirma que causan todo lo contrario: hipotensión n

“Se puede bajar la presión arterial, llevando a causar mareos o arritmias e, incluso, a una disminución en la sangre que llega a ciertos órganos, como el cerebro”, advierte el toxicólogo.

El otro consejo, con visos de alarma, hecho por Gallego Rojas tiene que ver con las mezclas que, en su ejercicio profesional, ha visto llegar a urgencias.

“Unen popper o cocaína con Viagra, creando una dilatación de los vasos sanguíneos doble que, incluso, genera todo lo contrario de lo esperado, es decir, un pene flácido”.

Pero ese es el riesgo menor, pues también hay casos en donde se presentan taquicardias, desmayos y hasta crisis de pánico.

La conclusión es sencilla: si no la necesita mejor no la tome, confíe en lo que siente, que ese deseo es el mejor afrodisiaco para un sexo placentero.

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