El ambiente previo al partido entre Independiente Medellín y Racing de Uruguay no fue el propio ni el que merece un partido de fútbol internacional. Nada de hinchas con las caras pintadas, ausencia de banderas y se podían contar las camisetas rojas tres horas antes del encuentro.
Haber mantenido en Manizales el decreto de cero menores de edad en la calle después de las 11:00 de la noche, la poca costumbre en Colombia para ver un encuentro después de las 10:00 p.m. y tener que hacer las veces de locales en una ciudad y un estadio donde el frío es el que impone sus condiciones evitó que el público se animara.
Aquellos aficionados que se atrevieron a llegar temprano tuvieron problemas con algunos seguidores verdes que se disfrazaron de fanáticos del Caldas para provocarlos. Y los que aparecieron sin cédula con la ilusión de que tumbaran la medida de seguridad, fueron detenidos y mandados de vuelta a la capital antioqueña.
Extraño, pero cierto, eran las 6:00 de la tarde y en los bajos del hotel Carretero, sitio de concentración del DIM, la soledad era el común denominador y los pocos que sabían que terminando la noche se iba a realizar un cotejo en el Palogrande eran los botones del sitio de hospedaje y un admirador del técnico Leonel Álvarez, desde que fue jugador rojo en la década del ochenta.
Jorge Eduardo Taborda, manizaleño hincha del poderoso por la simpatía con Leonel, aguardaba asombrado por la ausencia de fanáticos con un cuadro del estratega escarlata integrando la Selección de Colombia al lado de Carlos (el Pibe) Valderrama.
¿Señor periodista, cuénteme por qué no están los hinchas del Medellín acá? Y fue un policía el que le despejó la inquietud cuando confirmó que “hasta las 8:30 de la noche no pasarán los que vienen en excursiones por motivos de seguridad”.
Ese fue el motivo por que Jorge Taborda estaba solo esperando que apareciera Leonel para pedirle un autógrafo en el afiche que guarda hace 16 años como un verdadero tesoro.
Otros estuvieran felices de tener tranquilidad para sumar los autógrafos de Aldo Bobadilla, Choronta Restrepo y Leonel, pero Jorge Eduardo prefirió lamentar la pobre presencia de público, anticipando a la vez que eso no iba a impedir el primer triunfo escarlata en esta Copa Santander.
Al ver que pasaban las horas y las camisetas rojas no invadían el hotel Carretero, prefirió comentar que “la violencia y el desorden son dos cosas que afectan mucho al fútbol y golpean a equipos que juegan bueno como Medellín. Nos es normal que un partido copero ante un rival del exterior genere tan pobre ambiente como el que tuvo el equipo rojo para recibir a Racing en el estadio Palogrande”.
Aunque también admitió que las boletas se demoraron para salir y que no había plata, le pareció “increíble que acá hablan de todo menos del DIM, que nos deleita con su fútbol y puede llegar muy lejos con Leonel Álvarez, a quien admiro desde que jugó con el onceno rojo”.
Con esos picos altos de impotencia que produce el saber que su equipo no contaba con el acompañamiento que se merecía por ser el actual campeón de Colombia, este aficionado rojo aguantó solo la llegada de la hora cero para hacerle fuerza al DIM en el Palogrande, donde tímidamente hablaban del empate 2-2 del Once Caldas con Monterrey, en la media noche del miércoles, y de su choque del 1 de abril ante Nacional de Paraguay.
La dirigencia roja se inclinó por Manizales con el fin de premiar a los 5.400 aficionados que estuvieron en Bogotá ante Corinthians, pero no tuvo en cuenta las exigentes medidas de seguridad de la capital caldense y por eso el poderoso tuvo que jugar muy solo su segundo partido de local en la Santander Libertadores, torneo en el que apenas podrá estar en su verdadera casa (el estadio Atanasio Girardot) y con toda su familia el 8 de abril venidero ante Cerro Porteño de Paraguay.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8