Este año, como todos, los comerciantes nos anticipan la Navidad. Las vitrinas, los catálogos y los mensajes institucionales de las emisoras de radio y de televisión comienzan desde ya a inundarnos con todas las manifestaciones de lo que han dado en llamar "el espíritu de la Navidad".
A muchas personas les agrada. A otras no tanto. En la práctica, la época de Navidad supone una pausa real en la rutina del trabajo, trae otros afanes y preocupaciones distintas de las meramente comerciales (dónde y cuándo nos vamos a reunir con nuestros seres queridos, qué vamos a regalarles, etc.). Pero también es una época en la cual se ponen en marcha planes más siniestros: los delincuentes saben que se acerca la temporada de caza de incautos. Por ello, todos deberíamos hacer un propósito este diciembre, y es el de no permitir que los pillos se apropien del dinero tan duramente ganado por nosotros o por nuestros empleados, y que en este período del año presenta tanta vulnerabilidad. Aquí, unas pequeñas pero útiles sugerencias:
· Cambie la clave de su cuenta. Ya sabemos que es tedioso, que no nos gusta; pero, por esta vez, hagamos el esfuerzo de cambiar la clave, por una que sea de fácil recordación, pero que no resulte evidente para los hackers o para los defraudadores.
· No deje sumas altas de dinero en sus cuentas de ahorro. Recurra a la apertura de encargos fiduciarios. Si se tramitan con un banquero de confianza, este tipo de inversiones a la vista resultan mucho más seguros que los depósitos en cuentas corrientes o de ahorro.
· Programemos desde ya un cambio en las fechas de pago de salarios, primas, bonificaciones y aguinaldos del personal. Los días regulares de quincena son aquellos en los cuales los delincuentes operan con mayor insistencia, a sabiendas que muchas de las personas que transitan por las calles, en los buses o en el metro llevan consigo elevadas sumas de dinero. Sabemos que un cambio en la fecha de pago puede suponer algo de incomodidad para los departamentos de nómina o para las Pagadurías de las empresas; pero, si se programa con algo de anticipación, un pago en días no previsibles puede evitar el atraco, y posibles lesiones personales, a nuestros empleados.
· A la hora de decidirse por gastos suntuarios, pensemos en las personas menos favorecidas por la fortuna.
Todas las medidas que se tomen con el objeto de dificultar la acción de los delincuentes se verán recompensadas por la disminución de los casos de pérdida de dinero, de lesiones personales o de muertes de personas allegadas.
Y, consecuentes con los propósitos de reducción de las causas objetivas de la recesión económica y del combate frontal a las peores manifestaciones de corrupción, hagamos el propósito firme de no regalar ni recibir regalos de artículos de contrabando.
*Analista económico
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