Un grupo de científicos de la ciudad logró secuenciar el genoma de dos bacterias. Es decir, identificar completamente su información genética. Una noticia de gran relevancia en el mundo científico. Además, el procedimiento se realizó en un laboratorio local y con profesionales del país.
Sucedió esta semana en el Centro Nacional de Secuenciación Genómica, inaugurado hace poco, gracias a la alianza entre la Universidad de Antioquia, Colciencias y Roche. Tiene sus laboratorios en la Sede de Investigación Universitaria de la Universidad de Antioquia (SIU), que se ha convertido en el epicentro de importantes estudios.
El Centro tiene una doble misión: ayudar a descubrir los secretos de la inmensa biodiversidad nacional y enfrentar problemas de salud delicados que subsisten en nuestro medio, como un aporte para la humanidad. Esa misión se vio expresada en el logro de esta semana: presentaron al mundo el genoma de dos bacterias. Una de ellas, muy agresiva, asociada a la tuberculosis, y una cianobacteria que vive en una laguna.
Es la primera vez que se tiene la oportunidad de secuenciar genomas en el país, con personal colombiano. Antes, el proceso podía comenzar aquí, pero debía finalizar en otros países, lo que retardaba el desarrollo de los proyectos, aumentaba su costo y desplazaba la posibilidad de formación y aprendizaje de nuestros científicos.
¿Y para qué sirve la secuenciación de un genoma? Los expertos señalan que no es el fin, sino el principio del conocimiento. Al saber cómo está integrado un organismo, cuál es la estructura que lo hace ser y funcionar como es, surgen numerosas preguntas que llevan a descubrir soluciones eficaces o más aceptables.
Por ejemplo, con la bacteria de la tuberculosis secuenciada, aislada de un paciente del Valle de Aburrá, se podrá saber a qué debe su virulencia, cómo actúa en la persona y cómo podría ser contrarrestada. Y no tenemos que esperar a que nos lleguen los resultados de un laboratorio extranjero. Hoy, nuestros expertos, con esa inquietud propia del investigador, avanzan hacia las respuestas.
El otro hito fue haber secuenciado una cianobacteria, microorganismo que vive en el ambiente extremo de un termal. Conocer su información genética ayudaría a resolver la inquietud de por qué resiste temperaturas tan altas. Una respuesta que les abriría paso a aplicaciones de tipo industrial.
Y del mismo tamaño del logro son los desafíos. Constituyen una invitación a la empresa y las instituciones de investigación para que empleen sus servicios, porque será necesario para que se mantenga en funcionamiento y al servicio de todo el país. Son apenas cinco ciudades latinoamericanas las que cuentan con esta tecnología, lo que supone una ventaja competitiva en la región que debería ser aprovechada.
En ese orden de ideas, como lo expresó Juan Fernando Alzate, director del Centro, se vuelve indispensable acelerar el desarrollo de otras disciplinas, como la bioinformática, que permite el análisis de la información contenida en el genoma. Vienen otras secuenciaciones y su lectura se puede mejorar con más personas capacitadas y poderosas redes de computación.
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