Por las razones que hayan tenido, como luchadores por la libertad o simplemente por ambición mercenaria, impulsados por los intereses de su país pero ignorantes de las consecuencias indirectas de sus acciones, Colombia tiene deudas no pagadas con habitantes de la Europa insular.
El 25 de julio de 1819, va a hacer 195 años, se desarrolló cerca a Paipa la Batalla del Pantano de Vargas, en la que estuvo en grave peligro la campaña libertadora y los sesos del Libertador. Ese día un Coronel fue impactado por la metralla de la artillería española de Barreiro, ocasionando una herida de tanta gravedad, que no quedó otro camino que amputarle su brazo izquierdo; mismo que este valiente decidió alzar con su otra mano mientras gritaba: ¡Viva la patria…
El cirujano, llamado así tal vez más por práctica que por academia, le preguntó al ahora incompleto Coronel irlandés James Rooke, quien hacía parte de la Legión Británica que luchó al mando de Bolívar: "Cuál Patria, ¿Irlanda o Inglaterra?", a lo que Rooke respondió: "La que me ha de dar sepultura". Aunque finalmente fue Rondón quien salvó la patria ese día, el valor y la entrega de Rooke fueron claves en la detención del avance realista.
Ojalá los colombianos, amnésicos como somos, no olvidemos la deuda que tenemos con los miembros de la Legión Británica y con los soldados de nuestro país, y mejor aun, bien haría al presidente que reconquistó el poder al mejor estilo Barreiro, recordar el valor de un soldado comprometido y por ningún motivo volver a ofender a quienes se enlistan en el ejército ni a sus madres, que como la de él, lo enroló en la Marina.
14 años antes, en octubre de 1805, el Almirante Horatio Nelson moría y vencía a la flota franco-española de Napoleón en la Batalla de Trafalgar. Batalla que hundió las aspiraciones de Napoleón de conquistar Inglaterra y que convertiría a Nelson en un héroe para los ingleses.
¿Pero y a nosotros qué nos podría importar la victoria de Nelson? Pues tal vez le estamos debiendo una estatua.
Uno viejo se da cuenta que nos enseñaron mal geografía e historia, pero nunca es tarde para aprender. La victoria inglesa en Trafalgar tuvo como consecuencia que la flota naval española quedase en tan grave situación, que España debió endeudarse para intentar restablecerla; pero como la victoria en Trafalgar le permitió a Inglaterra el control de la navegación en el Atlántico, la economía parasitaria española que vivía de sus colonias del otro lado de ese océano, empezó zozobrar, así como su flota. En 1805, España contaba con 41 navíos de guerra, pero para 1820 solo tenía 17.
La independencia de Colombia, tal vez ni contando con un superdotado como Bolívar o con la valentía de Rooke, habría sido posible si España hubiese conservado una flota naval como la que tenía antes de la victoria inglesa en Trafalgar.
A muchos que ni conocimos del otro lado del Atlántico, les debemos mucho, pero a quienes sí conocemos porque son colombianos, al menos no permitamos que ni siquiera un presidente vuelva a mancillar su honor ni el de sus madres.
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