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DEL CONFLICTO AL POSTCONFLICTO

  • DEL CONFLICTO AL POSTCONFLICTO
24 de octubre de 2012
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El proceso de paz que se inició con las Farc lleva consigo más de medio siglo de conflictos inconclusos, desde nuestros fatigados padres que sufrieron la violencia partidista, hasta los que han visto nacer el nuevo milenio. ¡Cuántas generaciones perdidas en la guerra…

Hoy tengo esperanza de que este proceso que apenas comienza habrá de irnos librando del yugo que nos representan las armas.

Sin embargo, un verdadero proceso de paz debe estar precedido por la decisión interna de la guerrilla de abandonar la guerra y por parte del Estado de una oferta generosa para la reincorporación a la sociedad.

Ambos deben reconocer sus errores como punto de partida para la reconciliación.

La sociedad colombiana debe también estar dispuesta a aceptar a los reincorporados y a trabajar de la mano, unos con otros, por los objetivos planteados.

Es así que la oferta de paz y de reconciliación no solo puede ser para los actores ilegales; la paz es para todos los que hayan participado de una u otra forma en la violencia, los militares que incurrieron en delitos también deben hacer parte.

Un marco de justicia transicional o de reconciliación debe ser para todos.

Así mismo, el Eln no es decisivo en la finalización del conflicto con las Farc, pero es definitivo para lograr una terminación integral de la confrontación armada.

Las decisiones de la mesa deben lograr contenidos que sean transversales a un acuerdo con el Eln. Considero que ambos grupos deben negociar con el Gobierno, independientemente, pero de manera paralela.

El fin del conflicto evoca el inicio postconflicto, como la fase después de la firma definitiva de los acuerdos.

Llegado el final del proceso de negociación, los objetivos primarios serán el mantenimiento de la paz, la reconstrucción de lo perdido durante los años de conflicto y la veeduría sobre el cumplimiento de los acuerdos de las partes.

El camino implica la búsqueda de acciones que eviten la recaída en la confrontación. El postconflicto va a reclamar un amplio consenso social y político que permita la transición real de la guerra a la paz.

Se requiere pensar con suficiente anticipación un plan para la transición de la guerra a la paz en donde se vayan creando las condiciones institucionales y legales para una etapa de transformación.

El cese definitivo del conflicto debe contener iniciativas como la reorientación de la Fuerza Pública y su uso, reorientación de los recursos del Estado para transformar territorios donde ha sido más intensa la confrontación, la Consolidación y Reconstrucción Territorial.

Al Gobierno Nacional le corresponde convocar la unidad de la nación y de los poderes, y a los gobiernos locales les corresponde concretar la paz en el territorio mediante una eficiente gestión municipal y departamental.

Los gobiernos locales y regionales serán así el fortín de la paz y de un proceso de consolidación.

Un buen acuerdo de paz en la mesa de negociación y una mala o interrumpida implementación en el territorio haría que se recicle el conflicto en nuevas formas de violencia.

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