Larga y molesta fue la causa jurídica que el maestro Fernando Botero tuvo que enfrentar por una demanda en un tribunal de Miami, debido a la presunta comercialización de sus obras o reproducciones de estas.
Y ahora, la Fiscalía italiana deja en entredicho la nobleza y honorabilidad del artista, que tiene uno de sus talleres de escultura en Pietrasanta, al decir que presuntamente incurrió en evasión de impuestos.
El maestro reaccionó airado, al ver mancillado su nombre y señaló que no tolerará este tipo de ignominias.
No volverá a trabajar en esa hermosa localidad.
¿Será que a algunos funcionarios públicos les interesa mostrar gestión y efectividad a sus superiores a costa de la honra de personas como Fernando Botero?
Queremos pensar lo contrario. Pero, por favor, dejen trabajar al maestro que tanto orgullo le regala al país.
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