Grande, pero bien grande, les ha quedado a los directivos de la Federación Colombiana de Fútbol la contratación de un técnico extranjero.
Las veces que han mirado hacia afuera en busca de una solución que, para muchos, no es el camino indicado, han fracasado.
La última, con todo y viaje del presidente Luis Bedoya a Lima, Perú, con una oferta bastante atractiva para el argentino Gerardo Martino (hablan de dos millones de dólares anuales), al que muchos afamados periodistas del país dieron como seguro seleccionador nacional, se frustró un día después por "factor tiempo", según dijo el dirigente, al explicar que al estratega sureño solo le interesan proyectos a largo plazo y con mucho tiempo de preparación.
Para las eliminatorias del Mundial de Sudáfrica 2010, la afición alcanzó a emocionarse cuando se mencionó el nombre de Marcelo Bielsa. Pero solo fue flor de un día, porque en ese momento la cotización del estratega, que luego recalaría en Chile, estaba muy lejos de las posibilidades económicas de una entidad en apuros.
Bielsa terminó ganando en Chile 830 mil dólares anuales y hoy en día recibe 1,5 millones de dólares del Atlético de Bilbao, es decir, mucho menos de lo que supuestamente le ofrecieron a Tata Martino. Increíble.
Además, para ser sinceros, la estructura del balompié colombiano estaba lejos de brindarle al argentino Bielsa lo que exigía, entre ellas una sede deportiva con canchas, gimnasio y sitios de alojamiento. A propósito, ¿en qué terminaron los ambiciosos proyectos de ese tipo en Armenia y Bogotá? Otro pecado para adicionar, porque entre disculpa y disculpa, se las andan los dirigentes de Colfútbol.
La opción de Bielsa, al final, la cambiaron por Jorge Luis Pinto que duró poco tras el mal desempeño del seleccionado en la Copa América de Venezuela, en una de las peores presentaciones de la historia.
Pero el remedio resultó peor con Eduardo Lara, al que ascendieron de los seleccionados de menores, a trancazo limpio, y terminó haciendo una pírrica presentación con los mayores. El sueño de volver al Mundial también se frustró. Otra mala decisión de la dirigencia.
Vamos más atrás. A Reinaldo Rueda, cuya Selección quedó eliminada del Mundial de Alemania 2006 por un gol, cuenta una fuente de la Asociación de Futbolistas -Acolfutpro-, lo sacaron, porque permitió que allí se gestara este movimiento. No se lo perdonaron.
Antes de Rueda y tras la ausencia en el Mundial de Corea del Sur y Japón 20o2, sonó con fuerza el nombre del brasileño Paulo César Carpegiani, quien alcanzó a decir que para él "sería un honor dirigir la Selección de Colombia".
Entonces llegó Francisco Maturana para apagar fuegos. Quedó encargado de buscar el sueño mundialista que aún no se cumple. Otro fracaso.
El último entrenador foráneo que tuvo la Selección Colombia de mayores fue el argentino Carlos Salvador Bilardo, quien duró desde enero de 1980 a septiembre del 81, traído por otra generación de dirigentes. Tampoco clasificó a la Copa del Mundo de España-82. Una experiencia poco productiva, pues como dijo Pedro Sarmiento, el gaucho "vino a Colombia, aprendió y luego se fue para Argentina donde salió campeón".
Y es que la presencia de extranjeros en el banco tricolor ha dejado más sinsabores que alegrías. El único que le dio la clasificación al país fue el argentino Adolfo Pedernera para el primer Mundial al que se asistió, en Chile 1962.
El serbio Tosa Veselinovic estuvo muy cerca de la hazaña para Alemania-1974, pero como Rueda, perdió la casilla por gol diferencia con Uruguay.
Las campañas, si se pueden llamar así, de César López Fretes en escasos períodos en 1966 y 1970, no registra grandes logros.
Y pensar que la dirigencia colombiana, a pesar de la historia, hoy presionada por el Gobierno, busca soluciones donde en el pasado el país naufragó.
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