Acaba de cumplir 18 años y aún Paola Andrea Morales no ha visto el mundo en todo su esplendor, pues aunque su visión no es oscura del todo, es borrosa, lánguida.
En contraste, nació y vive en un pueblo exuberante, pleno de montañas con todos los matices: Granada tiene zonas de bosque, también áreas de cultivo y ganado.
En el trayecto hacia su vereda, Los Medios, hay cascadas, ríos, quebradas y valles. Es un pueblo donde la vida se expande a sus anchas. Y de todo eso se ha privado Paola por no ver a plenitud.
Pero se le abrió una esperanza. Se la dio Ibeth Ocampo, su maestra de Matemáticas, con la que se encontró por primera vez en enero de este año, cuando Paola llegó al colegio Jaime Alberto Gómez a cursar los grados 10 y 11, pues en su vereda Los Medios sólo hay hasta 9° y el gran sueño de esta joven de origen campesino es culminar al menos su bachillerato.
"Por ahora es mi meta, pero también quiero ver, quiero ser feliz", dice la joven, que nació con su limitación visual y, por esas cosas que pasan en el campo, nunca se le trató bien su problema visual. Incluso la operaron y no funcionó.
Cuando Ibeth la vio se encariñó con ella, "por despierta, inteligente y por la voluntad que le pone a todo", relata la profesora, que hizo suya la causa de recuperar la visión de Paola.
La rifa solidaria
El primer paso fue motivar a su grupo a que se hiciera una rifa para obtener algunos recursos. A la vez, mover corazones granadinos para que con donaciones se logre conseguir una suma de 2 millones y medio de pesos que valdría en total una cirugía para la estudiante.
"Un médico de Marinilla va a regalar la cirugía y sólo se van a cobrar los gastos de hospitalización y exámenes, pero hay que incluir viáticos, estadía para ella y su mamá y demás cosas", explica Ibeth, que sueña con el día en que Paola pueda ver bien y correr a sus anchas por todo el colegio, como sus compañeros.
De éstos, ella se ganó tal cariño y respeto, que ninguno se negó a vender los números para la rifa.
"Nos gusta por honesta, por seria, responsable y por buena compañera", dice Daniela Maya. El joven Esteban Montes, que es el duro para las matemáticas, está sorprendido por la capacidad de estudio de Paola.
"En eso me gana a mí, en serio", comenta.
Para ayudarle, algunos compañeros le escriben en los cuadernos números y letras más grandes para que ella pueda leer. Los profesores también hacen lo propio y le dedican más tiempo.
Ella, con su dulzura y ternura, los compensa a todos. Hace una semana fue la rifa y quedaron algo más de 500 mil pesos. Ya hay donaciones, pero falta un poco más.
Antes la habían desahuciado, pero Ibeth le devolvió la fe. Y hay posibilidades de que ella pueda ver. Todos podemos ayudar a que así sea y que ella disfrute algún día las maravillas de su pueblo, de la vida, de ese cielo azul y las montañas verdes.
Si desea ayudar puede llamar a los teléfonos 311 327 8550 y 335 9478.
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