Paciencia, no excederse en los tragos, evitar conversaciones sobre temas que levantan ampollas y sobre todo, aplicar aquella máxima de "mal que no quieras para ti no se lo hagas a nadie", son algunos de los consejos para evitar que la fiesta de Año Nuevo termine en tragedia.
Lo que puede sonar a cantaleta tiene un sustento para la Policía Nacional: en la noche de Navidad se presentaron en todo el país 5.216 riñas que aunque representan una disminución del 5 por ciento frente a la misma época de 2010, es un número elevado y preocupante.
Más si se tiene en cuenta que algunas de ellas terminan en homicidios. Uno de ellos ocurrió en Bogotá, luego de que un vigilante cansado de la música a todo volumen de su vecino durante dos días, terminó por dispararle.
El general Luis Eduardo Martínez, comandante de la Policía de Bogotá y excomandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, asegura que hace falta volver a los valores, respetar a los vecinos y recuperar la autoridad sobre los hijos.
"Esas son cosas en las que insistía cuando estaba en Medellín y que aquí (en Bogotá) hay que repetirlas porque en esta ciudad falta tolerancia", asegura el oficial.
Las cifras le dan la razón. Hasta el 29 de diciembre se habían registrado 242.008 riñas, lo que da un promedio de 665 diarias y 28 cada hora. "Así, a qué hora la Policía va a poder atender situaciones graves. Un agente en su turno de ocho horas le tocaría atender 224 riñas".
¿Por qué nos peleamos?
EL COLOMBIANO consultó a sus lectores por qué creían que la gente se peleaba en estas fechas. Algunos, coincidieron en que el alcohol es el principal detonante.
Juan Vélez, señaló a través de Facebook que los colombianos peleamos "por la envidia, el odio, la ignorancia, porque la gente no le gusta vivir tranquila. No les gusta dialogar, ¡lo primero que sacan es un arma! y porque la gente no sabe tomar! se crecen cuando tienen tragos encima!".
Claudia Naranjo y Jesús Santa Botero, coincidieron en que algunas personas creen que el 24 y el 31 de diciembre "el mundo se va a acabar" y por eso beben sin control. El resultado, se lamenta Claudia, "son las peleas, los muertos y la cárcel".
También está el tema de la convivencia que en estas fechas se hace difícil. Algunas personas están más sensibles y como dice Jorge Martínez, a veces en las reuniones familiares salen a relucir "las diferencias humanas".
Por eso hoy, antes de hacer el asado en la puerta de la casa, emborracharse y poner el equipo de sonido a todo volumen, piense en sus vecinos. Alguno estará enfermo, triste o tiene que ir a trabajar. Ellos merecen respeto así como usted también lo merece.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8