La amenaza es real y está a la vuelta de la esquina. Hacia 2020 Colombia sentirá con mayor fuerza los efectos del cambio climático y sus cultivos sufrirán las consecuencias.
La seguridad alimentaria en problemas. Y no es mentiras. El informe sobre el cambio climático revelado por la ONU la semana pasada dice que a 2050, 80 por ciento de los cultivos serán impactados en más del 60 por ciento de las actuales áreas agrícolas en el país, con severos impactos en productos perennes y en los exportables.
Esto, mientras la demanda de alimentos crecerá 14 por ciento a nivel global.
De no prepararse las pérdidas podrían ser cuantiosas. El Centro Interamericano para la Agricultura Tropical (Ciat) investiga en 12 cultivos la adaptación a las condiciones que enfrentarán.
El sector agropecuario, según el BID y la Cepal, perdió más de 760 mil millones de pesos debido al fenómeno de La Niña 2010 y 2011, 90 por ciento fueron en el sector agrícola, y los departamentos más afectados en esa ocasión fueron Valle del Cauca, Córdoba, Sucre y Santander.
Jeimar Tapasco, economista ambiental y coordinador científico del Convenio Clima y sector agropecuario colombiano, adaptación para la sostenibilidad productiva, entre el Ciat y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural reveló que se evalúan nuevos materiales frente a "las altas temperaturas diurnas y nocturnas, sequías y encharcamiento".
El reporte del Panel Intergubernamental del Cambio Climático reveló cómo para Colombia se han documentado durante varias décadas cambios en la temperatura y la precipitación.
Lo que se tiene hoy a juicio de Tapasco es la influencia "de los fenómenos El Niño y La Niña en la producción agropecuaria, lo que ha ocasionado pérdidas de cultivos e infraestructura en algunas regiones".
Prioridad
El Ciat trabaja en arroz, maíz, fríjol, yuca, plátano, papa, aguacate, mango, cítricos, sistemas silvopastoriles, cacao y palma de aceite.
"Se priorizan las regiones más importantes en cada cultivo. Tenemos experimentos y fincas con registros en 52 municipios y 16 departamentos".
Se cuenta, dijo, con resultados de evaluación de dos ciclos de cultivos, "y estamos en la siembra del tercero". En julio terminará la fase de campo y el informe final será entregado en diciembre.
Hoy se analizan modelos de pronósticos agroclimáticos a tres meses, modelos de cultivo que anticipen los impactos de la variabilidad climática sobre los cultivos y las diferentes variedades, evaluando líneas promisorias frente a fenómenos de variabilidad climática, huella hídrica, huella de carbono de tecnologías convencionales y tecnologías amigables con el ambiente. En el programa trabajan unos 100 investigadores de entidades como Ciat, Fedearroz, Fenalce, Cenipalma y Cipav.
El convenio ha implementado más de 800 parcelas experimentales, y más de 200 sitios de registros de datos en fincas de productores.
Antes de que sea tarde.
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