A la casa de Chabuco llegaban, cuando él era un niño, Escalona, los hermanos Zuleta, Diomedes Díaz y toda la corte que ha regado el vallenato por casi todo el país.
Y todos en la casa, guitarra y acordeón en mano, armaban la parranda, fiesta de días en donde no podía faltar el ron y la música.
Lo raro era que después de eso, en la misma casa donde los juglares llegaban con sus historias de calor, arena y mujeres, también sonaba Edith Piaf, Los Cuatro Ases, Pablo Milanés y lo mejor del jazz y el latin.
Y con esos antecedentes Chabuco le ha dado al mundo otra razón para escuchar vallenatos, o letras de vallenatos, porque los sonidos, como el mismo señala son World Music (música del mundo), el cual es un sonido contemporáneo en donde encuentran cabida los género folclóricos y étnicos del planeta.
"Es que la música viene toda de África, allá nos encontramos todos, por eso yo hago estas fusiones porque no hay purismos, hay que encontrar nuestros propios sonidos".
Clásicos café la bolsa , producción que el cantante de Valledupar dio a conocer en enero, trae consigo ese sonido particular de Nació mi poesía y de Te busco , donde se cambia el acordeón, la caja y la guacharaca por un piano, un contrabajo y una batería.
Con esa invención, si es que en la música se puede hablar de inventos, Chabuco conquistó el oído de los melómanos y se unió a esa corte de artistas que no suenan mucho en las emisoras, pero que desfilan torrentosamente por los escenarios internacionales.
"Un día, por qué no, cantaré vallenato clásico, puro, con uno de esos acordeoneros que no estudió pero que lleva el sonido en las venas".
Romántico. Cálido. Acústico. Fluido. Natural. Así es el sello musical del cantante de Chabuco, que de la corte vallenatera se trajo el alma y el sentimiento.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8