Él huye de nazis y soviéticos, viene de su Rumania natal, va hacia París. Es poeta, judío, escribe en alemán, tiene 28 años, sus padres murieron en campos de concentración. De paso por Viena la conoce. También poeta, de 22, hija de miembro del partido nazi a quien se califica de asesino. Es 1948, cuando inician correspondencia de dolor y amor que dura once años.
Ingeborg Bachmanny Paul Celan son considerados los poetas líricos más importantes de la posguerra. "Leche negra del alba la bebemos al atardecer", escribió él en 'Todesfuge', 'Fuga de muerte', su más célebre poema donde acusa que la muerte es "un maestro de Alemania".
Hoy, sesenta años más tarde, el escritor colombiano Selnich Vivas Hurtado -nombre de pila ruso, por albur paterno- tomó las cartas, las vertió en poemas y ganó el más reciente premio de poesía (2011) de la Universidad de Antioquia, donde enseña. Vivió varios años en Alemania y aprendió ese idioma, lo que en sí mismo es una profesión.
Creó una lengua que son dos lenguas que se alternan. Una es Ingeborg-Selnich; otra, Celan-Selnich. Cada una es una mano propia, a pesar de que la amante reclame que "dos manos, una tuya y una mía, escriben desde la más tierna infancia". Y de que su amor replique, casi al final de la relación "¿por qué aborreces la mano que aprieta el gatillo, si era nuestra mano?
El filósofo Teodoro Adorno afirmó que "no es posible escribir poesía después de Auschwitz". Cabría, pues, preguntar si es dable amar después de los hornos. Esta pareja precisamente ha sido llamada "el amor después de Auschwitz". Recordando su primera noche deleitosa, Ingeborg-Selnich explica este escándalo: "Esa noche la inventamos porque era tiempo de consuelos después de una guerra".
Solo que este amor postholocausto es lejano del idilio, está marcado de por muerte: "Padres seremos del dolor -continúa ella- aunque nuestros padres hubieran sorteado la guerra. Estamos obligados a engendrar y a producir nuevas muertes. Porque no nos permitimos amar sin sufrimiento".
'Déjanos encontrar las palabras', último verso del libro premiado de Selnich, le da también título. Señala la redención de la literatura. "Escríbeme, por pavor! (sic)", suplica Ingeborg ante un lapso mudo de Celan. "Algo hablará por nosotros en ausencia del fonema", contesta este.
Una década después del fin de este amor, Celan muere por suicidio al lanzarse desde un puente del Sena.
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