Brasil y otros países de América Latina apoyaron la decisión de Venezuela de aplazar la toma de posesión del enfermo presidente venezolano Hugo Chávez, y los presidentes de Uruguay y Bolivia, así como el primer ministro de Haití viajaron ayer a Caracas en muestra de apoyo.
Sin embargo, algunos vecinos de la región, como Chile, se aliaron a la Unión Europea y Estados Unidos en tomar distancia del debate legal sobre la toma de posesión, que había sido programada para el jueves.
El respaldo de Brasil como potencia regional es especialmente importante a medida que Venezuela trata de manejar su futuro político, opinó Adam Isacson, de la organización de investigaciones Washington Office on Latin America, con sede en la capital estadounidense. "Brasil tiene antecedentes de decirle ‘no’ a Venezuela, de ser independiente", agregó Isacson. Por eso, cuando Brasil ofrece su apoyo "realmente cuenta, no es un acto reflejo" de respuesta, dijo.
Marco Aurelio García, el principal asesor en asuntos internacionales de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, visitó La Habana desde 31 de diciembre hasta el primero de enero, donde se reunió con las autoridades cubanas y el vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, pero no con el propio Chávez.
García ha dicho que lo que escuchó en Cuba y que lo que encontró con una investigación adicional, lo convenció de que la Constitución venezolana establece que es posible posponer la toma de posesión presidencial si el mandatario electo no puede asistir.
Dejó en claro que a Brasil le preocupa esta situación.
"El gobierno de Brasil, el Mercosur y la Unasur estarían preocupados si hubiese un proceso de inestabilidad en Venezuela, en el cual hubiese una alteración del orden", dijo García, en referencia a los bloques comerciales más importantes de Suramérica.
El apoyo más fuerte a Chávez proviene de otros líderes y gobiernos de izquierda de América Latina y que dependen de Venezuela para ayuda.
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