Ana María Aignerén pasó de jugar con botellas de dos litros rellenas de arena a ser la única colombiana (y colombiano) en jugar un Mundial. Hoy, española y con un raro acento que combina lo paisa con lo ibérico, es la mujer más exitosa en la historia del rugby nacional.
Ana María, una mujer que se dio a conocer en el sóftbol, que vivió los primeros días del rugby femenino en Medellín (1995), dio un cambio total a su vida. Hace 12 años vive en Madrid, ya jugó un Mundial de rugby femenino (2006) y se clasificó para el de 2014. Hoy vive una historia casi de ficción, llena de barro, entrenamiento y muchos triunfos.
Su historia en el deporte comenzó con una pelota más chica. "Viví los últimos días de la gran generación del sóftbol colombiano, que fue a mundiales, que tuvo a grandes jugadoras, pero que en un momento cayó", recuerda desde Madrid Ana María, a quien llamaban como el reemplazo de Ana María Jailier (Hall de la fama del sóftbol). Pero el rugby se metió en el medio.
"Sentí el amor que me hizo cambiar todo. Hice mi proyecto, personal y algo egoísta, de jugar afuera. Podía irme a Estados Unidos o España, y decidí Europa, para jugar el Seis Naciones (torneo europeo). Y no me arrepiento ni un minuto", recuerda Ana María, quien se fue de 23 años a vivir y jugar un sueño lejos de casa.
Tras su viaje, al año ya competía por la Selección de Madrid, y tres años después estaba en la española. En 2006 jugó su primer Mundial en Canadá, algo que, hasta hoy solo ha hecho ella como colombiana, tanto en damas como varones.
Su plan no le dio tiempo, ni siquiera, de terminar sus estudios de Veterinaria en Colombia. En Madrid nunca pudo acabar sus estudios, por lo que empezó unos nuevos de Fisioterapia, en los que ya busca hasta la maestría. Hoy ejerce su carrera, y hace parte de la cuarta mejor selección del mundo entre las damas.
"En España me encontré canchas y equipos como los de Colombia, apenas empezando, pero también grandes equipos. Tuve la oportunidad de estar en uno grande (Liceo Francés) y subir muy rápido. Hoy estoy en uno de los mejores (Olímpico Pozuelo) y seguir vigente en el equipo nacional", anota Aignerén.
Hace un par de meses volvió a clasificar al Mundial, gracias al Premundial que se realizó cerca de su casa, en Madrid. El próximo año, en París, y con 35 años, jugará uno de sus últimos torneos como profesional. ¿Los Juegos Olímpicos de Río-2016? "Es muy difícil. Todos quisiéramos estar en Juegos, pero el proceso es para las más jóvenes, y las lesiones de menisco no me dejaron hacerme un lugar".
Con la llama hacia Río casi extinta y en la salida de su carrera, sus sueños no han muerto. "Me gustaría llevar a Colombia lo que he podido aprender acá. Puede que no sea la mejor jugadora, una gran entrenadora o una dirigente con experiencia. Hoy nuestro país ha ganado mucho en el mundo, y sueño con poder aportar algo".
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