No hubo cuenta atrás. Apenas una indicación, un gesto, y alguien apretó un botón que le dio vida a un gigante de 330 toneladas. Rodó el papel, absorbió la tinta y se vio la publicación.
La nueva rotativa, una Manroland Uniset 75, traída desde Alemania, es una apuesta por la innovación, que es un compromiso irrenunciable de las empresas de hoy.
EL COLOMBIANO no es ajeno a esta y con la presentación anoche en sociedad de esta nueva máquina, así lo demuestra. Es, además, un espaldarazo a los impresos.
Con una diversidad de productos para sus lectores y clientes, la adquisición de la Manroland es, también, una garantía de calidad y un compromiso por entregarles mucho más de lo que esperan.
No se trata solo del full color y la capacidad de imprimir en diferentes formatos, ni de las especificaciones técnicas de una máquina que aumenta la capacidad de producción del periódico, sino del convencimiento de que siempre se puede estar mejorando, de que cada vez hay nuevos retos que se afrontan con la mayor decisión y entrega.
Por eso lo de anoche (la presentación en sociedad de la Manroland) fue un momento de alegría y emoción, compartido entre amigos y colegas que brindaron por el gran paso de este diario.
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