Desde el día en que los voceros del Gobierno Nacional salieron a los medios a informar sobre el éxito de la operación que permitió dar de baja al terrorista Raúl Reyes y de la incautación de tres computadores con información que comprometía a los presidentes Chávez, Correa y Ortega con estrechas relaciones con las Farc, ha corrido mucha agua bajo los puentes, pero hasta ahora nada de nada.
Se habló de denuncias ante algunos organismos internacionales; se sometió al país y a sus altos funcionarios, comenzando por el propio Presidente Álvaro Uribe a ser blanco de los agravios más detestables por parte de este trío que consideró y sigue considerando que la muerte de Reyes fue un " vil asesinato".
Las diatribas contra nuestro país continúan, así en el caso de Chávez el tono haya bajado de decibeles, sin que ello indique que ha entrado en contradicción con sus aliados de las Farc que siguen ocupando territorio venezolano para sus fechorías y ni qué decir de Correa y Ortega, que no disimulan sus simpatías y apoyos para los terroristas, como por ejemplo, el asilo político a quienes estaban en el campamento de Reyes, ubicado durante mucho tiempo en tierras ecuatorianas.
Ya es hora entonces y así lo espera el pueblo colombiano, que los contenidos de estos computadores sirvan de pruebas irrefutables para denunciar la conducta de estos mandatarios y que sean las Cortes Penales Internacionales las que digan la última palabra.
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