La informalidad laboral, definida como el fenómeno que relaciona la situación en el empleo de los trabajadores independientes o por cuenta propia con el tamaño de las firmas, la inexistencia de contratos y la ausencia de seguridad social ligada con la desprotección en salud y pensiones, es un fenómeno que en los últimos años se ha disparado a consecuencia de la inestabilidad en el ritmo de crecimiento de la economía colombiana que ha limitado las posibilidades de crecimiento del empleo formal.
Factores determinantes
De la misma manera, otros fenómenos como los sobre-costos al salario mínimo a partir de los denominados parafiscales, que han generado costos adicionales para los empleadores superiores al 73 por ciento del salario mínimo mensual vigente por trabajador (véase cuadro); la caída en el costo del capital frente a los costos del trabajo como consecuencia de las reformas tributarias de la década anterior que premiaron los incentivos a la inversión en maquinaria y equipo en contra de la generación de empleo; la revaluación del peso que ha disparado las importaciones de bienes de consumo final, desplazando el empleo en Colombia; los problemas de focalización de los potenciales beneficiarios de los programas sociales del Estado, y la deficiencia, el acceso y la mala calidad de la seguridad social en Colombia; se vienen convirtiendo en desincentivos al trabajo que cada día fortalecen la informalidad en el país.
Según el Dane, la proporción de ocupados informales en las trece áreas metropolitanas del país ascendió al 50,6 por ciento para el trimestre móvil marzo-mayo de 2012.
Esto significa que de cada 100 trabajadores ocupados en Colombia, más de la mitad se encuentran en condiciones de informalidad.
Todo lo anterior, se convierte en un freno para mejorar la competitividad del país, no sólo por las dificultades que surgen para vincular trabajadores ante los crecientes costos del trabajo, sino también, por el deterioro de la calidad del empleo que afecta el rendimiento del trabajo y reduce los incentivos a la formalización.
En este sentido, para reducir los niveles de informalidad, a más de impulsar el crecimiento sostenido de la economía y la disminución de la tasa de desempleo; se hace necesaria la combinación de estrategias de oferta y demanda que permitan la generación de oportunidades laborales para los trabajadores menos calificados. Esto implica, la discusión sobre temas como el salario mínimo, los parafiscales, los estímulos tributarios a la inversión y la calificación de la fuerza laboral. Así mismo, promover una reforma a la seguridad social que incluya beneficios al grueso de la población informal del país.
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