No hace falta traer nuevamente las tristes cifras del incremento de la inseguridad en Medellín, los datos están bien documentados en los informes periodísticos que publican este diario y el resto de los medios de comunicación de la ciudad de manera permanente. Ni hace falta tampoco reiterar, como se ha dicho hasta el cansancio, que las consecuencias de este incremento de actividad delincuencial proviene del negocio del tráfico de drogas a menor escala y la lucha de las bandas para mantener bajo su control estas plazas.
Lo que sí es una necesidad apremiante y no la podemos dejar de pedir, es que el alcalde Alonso Salazar nos cuente de una vez por todas si su administración tiene un plan para frenar la escalada en la que nos encontramos, porque sinceramente lo único que vemos en sus escasas declaraciones es un lenguaje ambiguo que busca tapar el sol con un dedo y ya no encuentra cómo minimizar las cifras en rojo que se reportan a diario.
Sin duda el tema más sensible de este momento en Medellín es la inseguridad y el Alcalde está optando por la estrategia de meter la basura debajo del tapete. Jesús Ramírez, su primer secretario de Gobierno, que brilló por sus declaraciones imprudentes, tuvo que renunciar con la esperanza de darle un nuevo rumbo al tema; ilusión que se acabó muy pronto cuando su sucesor Juan Diego Vélez se apartó del cargo con sólo tres meses en él. El comunicado en el que anunciaron que la Secretaría que maneja el orden público en la ciudad quedaría en manos de un encargado, sólo tiene seis líneas y no da una explicación que trascienda más allá de lo protocolario, sobre el motivo por el que renunció Vélez. Así de simple. Así está manejando las cosas el alcalde Salazar.
El presidente Uribe -que es un buen comunicador- le dijo alguna vez en un regaño a uno de sus ministros cuando lo urgía a contar sus acciones: "No se trata sólo de salir a los medios a hablar, sino de saber comunicar, comunicar, Ministro". Esa misma frase se le debe aplicar a Alonso Salazar ahora, no es sólo saliendo en televisión, sino llevando a cabo acciones que nos dejen más tranquilos, como vamos a sentir su liderazgo. Y en este tipo de situaciones la cara del santo hace el milagro: en el Consejo Comunal de finales de octubre pasado realizado en Medellín para hablar de este espinoso tema, el Alcalde designó como su representante a Jorge Melguizo, el secretario que se hizo famoso por insultar a Montecristo; cuando en un momento de tanta incertidumbre quien debió de estar en primera fila fue Salazar.
Nuevamente vuelve a estar vigente lo del publicitado complot contra el Alcalde del que hablaron en octubre de 2008, con la diferencia que esta vez -por lo obstinadamente mal que están manejando el tema de seguridad en la Alcaldía-, pareciera que la conspiración viene desde adentro.
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